Markus

Historias, relatos e información de los aventureros de la Isla.
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Re: Markus

Mensajepor Markus » 13 Dic 2016 08:48

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LA VIEJA ARMADURA

Llevabamos un tiempo siguiendo las pistas de los últimos movimientos de los hombres de Aigonus, héroe Orlanthi de la isla, azote orco, liberador de Surtl, portador de la Espada de los Vientos y caudillo de las fuerzas Orlanthis en la isla. Habían visitado antiguos torreones, cavernas y lugares malditos, allí donde los hombres de Aigonus habían estado tanto tiempo atrás, por orden suya, al parecer buscando una legendaria armadura para con esta reliquia y otras poder decantar la victoria final para las huestes de Aigonus y liberar también Ockless. La unidad de élite a la que Aigonus encomendó esta tarea no lo tuvo fácil, aparte de tener que dar con las pérdidas reliquias eran perseguidos y acosados por sus enemigos, en la mayoría de casos pudimos encontrar las evidencias de tales luchas en su búsqueda, un combate desigual contra los enemigos de Orlanth Rex y los portadores de Luz, que su valía y lealtad igualaban, hasta pudimos hablar con el espíritu de alguno de ellos, que seguía conteniendo a los enemigos de Orlanth tantos siglos después en unas catacumbas ya olvidadas por los hombres.

Siguiendo las pistas, notas encontradas y la información que nos habían dicho pudimos determinar la ubicación de la reliquia, estaba al norte y los fieles hombres de Aigonus la habían encontrado, mas tenían que regresar al sur con el resto de fuerzas Orlnthis, en este punto se pierde toda información sobre el paradero de la armadura, ésta nunca llegó a manos del héroe Orlanthi, debiéndose haber perdido en el camino de vuelta. Asique ahora un grupo de valientes se había impuesto la cruzada de encontrarla para gloria de los Dioses y poder así rendir homenaje a los héroes del pasado. No sería sencillo seguir los pasos de hombres después de tanto tiempo pero estaban resueltos a hacerlo, una hazaña así no sería olvidada.
Fueron muchas horas de viaje y de exploración de regiones pocas veces pisadas por hombres, pero finalmente pudieron encontrar el último lugar de descanso de la armadura, oculta de manos indebidas y casi olvidada por el tiempo. Estaba en un lejano torreón, en el límite con las tierras baldías, un lugar poco recomendable y que ofrecía pocas oportunidades de supervivencia, vegetación escasa, poca caza y díficil encontrar una fuente de agua. No pudimos averiguar porque, pero parece que los últimos hombres de Aigonus se habían refugiado en ese torreón y finalmente ocultado allí la reliquia y perecido allí, custodiandola a lo largo de los años. El conocimiento chamanico de Svala y la información recabada por Rolo, así como su saber sobre las antiguas tradiciones de nuestro pueblo consiguieron resolver el enigma y sacar de su escondite la armadura, que había visto mejores tiempos, nada que un buen herrero y un curtidor no pudieran arreglar, por sorprendente que pareciera aun funcionaba, sus runas inscritas con maestría todavía emanaban poder, como pudo comprobar Rolo.
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Perplejos por el hallazgo, solo quedaba recorrer el camino de vuelta, y decidir donde iría la armadura ¿Sería lo mejor llevarla al templo de Orlanth? ¿O quizás fuera mas correcto entregarla en Surtl?

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Re: Markus

Mensajepor Markus » 29 Nov 2016 08:58

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EL ARCO LARGO: Parte 2

Tras varias semanas por fin llegó el ansiado día, habían estado examinando y comprobando la vara a menudo, hasta que Uthred estuvo satisfecho.
- Ha llegado la hora de trabajar la madera. - comentó el anciano mientras sujetaba la vara de tejo que recogieran días atrás. Sin más dilación, salieron fuera, buscó unas herramientas propias de carpintero, seguido de cerca por Markus que parecía un perro de pastoreo tras su amo.
Uthred se sentó en un buen leño seco que solía usar de taburete para casi todo, comer, trabajar o contemplar el bosque, Markus se dejo caer en el suelo cerca. Uthred cogió la vara y la examinó con detenimiento, dejándola descansar sobre sus muslos.
- Todo trozo de madera tiene una curva natural, no importa cuán pequeña sea. A medida que construyes el arco, esta curva determinará dónde debes ubicar las principales características del arco. Para encontrar la curva, coloca la madera en el suelo, sosteniéndola por el extremo con una mano. Con tu otra mano, presiona la madera suavemente contra su centro. Va a girar de forma que su centro natural mire hacia a ti, y su parte posterior mire hacia afuera. Una vez encontrada solo tienes que ir retirando material y dándole forma, y puliendo y lijando mucho, esto puede llevar muchas horas, recuerda que el centro sea más grueso que los extremos.

- Estas partes son esenciales en el proceso de formación del arco. vamos a ubicar el asidero, ha de estar en el centro. - alzando la vara para ver su balance- Para ubicar el asidero, haz marcas a unas pocas pulgadas por encima y por debajo del punto medio del arco. Todo el espacio dentro de las marcas comprende el asidero, por encima de estas es el extremo superior, y por debajo el extremo inferior. - Hizo unas marcas con su cuchillo, y alzó el arco y lo puso en vertical comprobando como quedaba y haciendo como que apuntaba, su rostro parecía satisfecho.
- ¿Todo esto hay que hacer para que sea un buen arco?. - La pregunta del joven pareció sacar de su concentrada labor al anciano.
- Así es, si quieres que este bien balanceado. Observa atento Markus.
- Coloca el extremo inferior del arco sobre tu pie, y una mano por encima del arco. Con tu otra mano, presiona hacia afuera el centro del arco que mira hacia ti. Utiliza este ejercicio para observar dónde el arco es flexible y dónde no. Utilizando un cuchillo o una herramienta similar, recorta los puntos inflexibles en el centro de la madera, hasta que los extremos superior e inferior se arqueen de forma similar entre sí. Revisa tu progreso constantemente. Cuando ambos extremos sean flexibles e iguales entre sí en curva y diámetro, estás listo para continuar con el próximo paso. - y así lo hizo Uthred bajo la atenta mirada de Markus.
- Lo ideal es que el arco sea más grueso en el asidero. cuanto más grueso más fuerza tendrá la madera, pero demasiado grueso le quita flexibilidad.
- Utiliza tu cuchillo para hacer mellas que empiecen en los lados y se curven hacia el centro del arco en dirección al asidero. Debes hacer una mella en cada extremo del arco y deben estar alrededor de un par de pulgadas del final del arco. Recuerda que no debes hacer los cortes en la parte posterior del arco, y también que no deben ser muy profundos de forma que comprometan la fuerza de los extremos. Haz las mellas apenas con la profundidad suficiente para que mantengan la cuerda en su lugar.
- Parece que llevas toda la vida haciendo arcos.
Uthred sonrió, tenía la frente perlada de sudor, por las horas de trabajo.
- Bueno, mi padre era carpintero, asique algo sé sobre cómo trabajar la madera.
- Ahora le pondremos la cuerda. - cogió un cordel de una bolsa de piel y se incorporó.- Ayúdame muchacho, la primera cuerda es la que más cuesta.
- Esta no es de cáñamo.
- No, pero no vamos a disparar con él, aún no está listo, ten paciencia muchacho, someteremos a la madera a tensión para que se vaya acostumbrando. Asique usaremos esta cuerda hecha con tendones de animales.

Cuando consiguieron enganchar la cuerda, Uthred le pidió a Markus que hiciera un agujero en el suelo, y clavara un tronco de más o menos una cuarta de diámetro en vertical, el muchacho no sabía muy bien qué demonios hacía, pero igualmente lo hizo. Y rápido, sabía que cuanto antes terminará antes averiguaría para que servía todo aquello y por ende antes acabarían el arco.
Una vez hecho, Uthred pasó el arco por el madero, sujeto la cuerda y comenzó a tirar con ambas manos, tratando de mantener el punto de contacto del arco con el madero en el asidero, osea en su centro, de forma que el arco comenzó a flexionarse como si lo tensaran, pero mucho más fácilmente que haciéndolo a mano, al principio Uthred no tiraba mucho de las cuerdas, no buscaba sacar la máxima tensión del arco, solo que la madera fuera cogiendo costumbre a flexionarse en esa dirección.
- Bien, por hoy creo que está, mañana será otro día, repetiras este ejercicio, como me has visto hacer, no sobre esfuerces la madera, tiempo habrá para ver su fuerza. Yo mañana saldré a cazar mientras tú preparas el arco.
Markus asintió.
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Se habían buscado un campo de tiro, algo alejado del refugio, una zona más llana, de praderas, donde reinaban las hierbas altas y las flores silvestres. Markus ya conseguía encordar el arco solo, aunque no sin esfuerzo, con el tiempo se acostumbraría a esta tarea y la realizaría de forma rutinaria y sin tanto esfuerzo como su maestro. El joven tenía muchos días y semanas por delante practicando con el nuevo arco, se confccionó una muñequera de cuero que protegiera su antebrazo de las rozaduras de la cuerda, pero se le veia muy contento con el arco.

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Re: Markus

Mensajepor Markus » 02 Oct 2016 12:01

EL ARCO LARGO: Parte 1

En uno de esos días tranquilos, con nubes algodonadas surcando el cielo como galeones de batalla de reinos lejanos, sin excesivo viento ni amenaza de lluvia o tormenta, el anciano Uthred se llevó temprano al joven Markus al bosque que ocupaba un verde valle, se internaron en la maleza salvaje y virgen que pocos hombres habían pisado, saltaron arroyos cristalinos que bajaban de las montañas helados por el deshielo, subían y bajaban pendientes del terreno, recogían alguna planta u hongo valioso que encontraran, pero Markus no conseguía averiguar dónde iban ni para qué.

- ¿Dónde vamos?. - Preguntó Markus con apremio e impaciencia en la voz.
- Al otro lado del valle crecen muchos tejos. - Fue la escueta respuesta de su anciano maestro.
- Umm...si, ¿y se puede saber para qué?. - Insistía el joven, sin tener muy claro porque lo hacían.
- Concéntrate en seguir el ritmo y no perderte.

Markus obedeció, aunque avanzaba malhumorado, detalle que no se le escapó al anciano, una sonrisa se dibujo en su barbudo y arrugado rostro.

- Paciencia muchacho, todo se revelará a su debido tiempo.

Habían partido deprisa, solo con lo más básico, sus arcos y lanzas, los odres de agua y un poco de carne seca para un día, lo demás lo habían dejado en su campamento, en una gruta de las laderas que circundaban el bosque. Lo cual significaba que era un viaje rápido de ida y vuelta, quizás buscaban algo especifico, Markus solo podía especular para su frustración y divertimento de Uthred. La caminata fue larga, el sol estaba cerca del mediodía. Uthred bajó el ritmo y examinaba los árboles que les rodeaban, sin duda eran tejos. Markus era ya un adolescente, sabía batir el bosque, buscar refugio cuando la noche lo alcanzaba en la espesura, seguir rastros, interpretar huellas y otras señales, ocultarse y orientarse para que el viento no le delatase, sabía que frutos le ofrecía el bosque y cuando se los ofrecía cuales comer y cuales dejar, que plantas aliviaban el dolor de estomago y cuáles eran más indicadas para poner en una herida, que árboles crecían aquí cuales allí en el valle y que animales lo habitaban, cuales cazar y cuales esquivar, y sobre todo había aprendido a respetar todo esto.

Markus observaba al anciano mientras este iba de árbol en árbol como una abeja, probando sus ramas, las agarraba y doblaba probando su flexibilidad, comprobaba su longitud y juventud.

- Buscas ramas.
- Así es, ya va siendo hora de que tengas un buen arco.
- ¿Qué le pasa al mío?. - Markus se quedó mirando su arco.
- Pues que es muy corto, para empezar, y que tiene ya sus años y podía estar en mejores condiciones. - Uthred miró a Markus riendo.
- Ja. ¿Demasiado corto?
- Si, te enseñaré a usar un arco largo de verdad. Ven, te mostraré como elegir la mejor rama para uno.

Markus se acerco y palpó las ramas jóvenes de un viejo tejo. Observaba y escuchaba a Uthred.

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- Si tienes prisa puedes buscar una rama muerta y seca, pero que no esté gris ni tenga hendiduras, tienes que observar bien la madera, pero lo mejor si quieres un arco duradero y con potencia es elegir una buena rama, cortarla, y esperar a que seque, los maestros carpinteros la pesan periódicamente y cuando la rama deja de perder peso significativamente esta lista para el corte, escofinado, lijado y cepillado.
- Entiendo. - Respondió Markus mientras no perdía detalle de la lección.
- No vale cualquier madera, debe ser flexible y resistente, varios árboles te ofrecen esas cualidades. Gracias a Ernalda. El Fresno, el Enebro, el Olmo, el Roble, el Abedul, el Cerezo, el Cedro y algunos más, pero en mi experiencia con arcos, y no es poca, la mejor es la del Tejo, como estos que ves aquí. Dependiendo del árbol que elijas el arco tendrá más o menos potencia. La madera debe estar libre de nudos, torceduras o brotes, y sería bueno si la rama es más gruesa en el centro.

Según recitaba el anciano, Markus visualizaba en su mente esas especies arbóreas, y el lugar dónde crecían, pues la mayoría podían encontrarse en los bosques de Wenelia.
Tras varias horas buscando, cuando Uthred estuvo satisfecho con una la cortó y acamparon para descansar y comer un poco, el día se perdía y no era prudente tratar de volver al refugio, lo mejor era buscar un lugar donde pasar la noche. Hicieron unas camas con hojarasca seca, musgo y pequeñas ramitas secas que los aislaran del frío suelo del bosque y encendieron una hoguera, Markus recolecto leños secos suficientes para una noche. Se sentaron al calor de las llamas danzantes.

- En el refugio tengo las herramientas necesarias para preparar esta vara, pronto será un arco digno de un buen cazador.
Markus atendía mientras comía y bebía, la caminata había sido larga, y estaba cansado, pero la idea de fabricar un arco le entusiasmaba, asique escuchaba absorbiendo toda la información. Uthred cogió la vara de madera.

- Recuerda siempre, que cuando no se usa el arco debes quitarle la cuerda, o se curvará sin remedio, al estar sin ella, la madera regresa a su posición natural y tardará mucho más en perder su flexibilidad..
- Eso ya lo sé, me lo has repetido cientos de veces. - Interrumpió el joven.
Uthred sonrió. - Por eso tienes tu arco así, ¿no?, ¿no te has fijado en lo fácil que es encordarlo últimamente?, o que ya no se clavan tan profundamente las flechas en tus presas, que tienes que tensarlo al máximo para cualquier disparo.- Uthred dejó unos instantes al joven para qué pensará, el pobre Markus no había podido más que quedarse con la boca abierta ante las certezas del viejo.
Uthred prosiguió, con su voz tranquila, cariñosa y sabia, propia de los abuelos.

- Igual de importante es protegerlo de los elementos, el sol y la humedad lo deforman, por eso debes hacerle una buena funda de cuero, es lo primero que harás cuando lleguemos al refugio mientras esperamos a que se seque la madera, tardará algunas semanas, mientras practicaras con el mío, no creas que será tan sencillo como ese que usas para niños.

Markus asintió mientras terminaba de comer.

- Usa, como te he enseñado, cuerda echa de cáñamo, es la mejor para el arco, las demás se rompen demasiado rápido o sobre esfuerzan tu arco. No te olvides de tener siempre engrasada la cuerda o se secará como una espiga en verano, y ten siempre varias de recambio en el zurrón, no salgas sin ellas, igual que no saldrías sin suficientes flechas en el carcaj.

Estuvieron largo rato hablando de arcos antes de cubrirse bien con sus gruesas capas para dormir. Al alba apagaron las brasas, recogieron sus cosas y volvieron al refugio. Uthred guardo el arco de madera viva en el interior de la pequeña gruta, seca y poco húmeda, pues siempre tenían una hoguera encendida dentro. Mientras esperaban a que estuviera lo suficientemente seca para trabajarla y darle forma de arco, Markus entrenaba con el arco largo de Uthred, los primeros días lo único que hacía era encordarlo, pues doblarlo para enganchar la cuerda era una tarea titánica, quien podría imaginarse que costara tanto doblar una vara de madera, aparte de fuerza era mucha practica le dijo Uthred, Markus quedó impresionado con la facilidad con la que lo hacía su maestro, para que se ejercitará Uthred lo tenía todo el día recogiendo leña para la hoguera y moviendo montones de ella de aquí para allá. - Así fortalecerás tus músculos. - solía decirle. Markus trabajaba sin rechistar, quería ese arco como ninguna otra cosa y se había dado cuenta con el del anciano que iba a requerir mucho esfuerzo y tiempo poder usarlo correctamente.


///Continuará

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Re: Markus

Mensajepor Markus » 21 Ago 2016 10:11

NUEVOS VIENTOS

Dedique unos instantes a contemplar el interior de la gruta que había sido mi hogar estas últimas semanas, una estancia pequeña, oscura salvo por el titilar de unas pocas luciérnagas que habían decidido instalarse allí también y el de la antorcha clavada en una de las paredes de roca, no parecía gran cosa pero era tranquila y acogedora y un cazador no necesita más. Se encontraba entre el Puerto y el templo de Waha, desviándose del camino hacia los acantilados de la costa, por eso solía escucharse el batir de las olas cuando el mar andaba revuelto.

Han pasado varios días desde que nos adentramos en las tierras aledañas de la antigua Thula, seguían igual de mal que en las anteriores ocasiones, caminamos exhaustos por aquellas tierras desoladas por el castigo de Daga, cada paso era un suplicio, en el que el hambre y la sed atenazaban a los hombres de menos voluntad hasta hacerlos enfermar y enloquecer. Pero Derek había decidido acabar con todo aquello, y no había vuelta atrás, solo había un camino hacia delante y enfrentarse a lo que los dioses nos depararán.
Con esta determinación y el dolor de nuestros estómagos conseguimos llegar a la Thula, ahora hogar de un grupo de peregrinos famélicos como galgos hambrientos, no se sorprendieron de vernos, al contrario que nosotros. Derek habló con el anciano que parecía el líder de aquella chusma de muertos de hambre, pese a las provocaciones e insultos se mantuvo firme y aceptó someterse a la prueba que propusieron, una en la que se mediría el verdadero aguante y determinación del Jarl. Mientras el resto iríamos a buscar una reliquia perdida, no teníamos mucho tiempo si queríamos salvar a Derek y devolver a aquellas tierras su antiguo esplendor y vida. Así lo quería Orlanth Rex, Rey de los dioses. El anciano habló de un loco que encuentre la cordura, un hombre sin miedo, dos mujeres sin marido y un guía que se encuentre perdido.
Sin mucho tiempo para organizarse, pensar o preparar el viaje partimos hacia el sur, las tormentas de Orlanth parecían rugir en esa dirección, fueron días pesados y las noches largas, pero finalmente pudimos encontrar lo que buscábamos, nos encaminamos de vuelta a la Thula, donde pese a la cara del anciano, pudimos liberar a Derek y a esas castigadas tierras, daga debería volver al bote donde lo custodiaba Orlanth, de donde nunca debió salir.

Era tiempo de cambiar de lugar, decidí instalarme más al sur, en los dominios de la antigua Surtl, me presentaría ante el maestro cazador y me uniría a sus partidas, cerca del río a media jornada de la ciudad había encontrado una gruta húmeda y resguardada en una hondonada del terreno, díficil de ver. Por suerte no tenía muchas pertenencias, un jergón y una manta para dormir, algunas reservas de carne en salazón y frutos del bosque, una tosca mesita de madera y un taburete hechos con ramas del bosque, tendría que hacerme unos nuevos para la nueva gruta, algo de leña seca apilada en una esquina, y una especie de estantería también de madera donde colocar las armas y el resto de pertenencias. Cansado y meláncolico recogí lo más necesario, guarde las pieles y el jergón en un saco, y recogí mis cosas en el zurrón, prepararé las armas y apagué la antorcha listo pra partir, a un nuevo destino, nuevos días que traerían gloria y fama con ayuda de los Dioses.

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Re: Markus

Mensajepor Markus » 18 Jul 2016 16:58

Tradiciones de Caza

Uthred y Markus llevaban unos días batiendo las colinas boscosas del este de la aldea, como siempre hacían falta pieles y carne y les daba oportunidad de comprobar el estado de esas florestas que los mantenían.
Buscaron un lugar apartado, en una hondonada rocosa que los protegería del frío viento de la noche, hicieron un fuego con madera y leños que encontraron en los alrededores, y montaron sus tiendas de piel, dejaron sus cosas y se acomodaron junto al fuego, con las lanzas cerca. El anciano le pidió a Markus que despellejara una liebre que habían cazado, mientras él montaba un trípode con ramas que usarían para asar la liebre. La noche estaba tranquila, no hacía demasiado viento, y el cielo estaba despejado.

- Muchacho, va siendo hora de que te cuente lo que sé sobre nuestro dios cazador, Odayla, y como gracias a su guía podemos alimentar y proteger a los nuestros. *comentó el anciano con voz grave y pausada*

Markus prestó atención a Uthred, las historias y hazañas del dios cazador y su tío Yinkin le encantaban, aunque también lanzaba miradas a la liebre que el anciano iba volteando por encima del fuego, la grasa empezaba a gotear y sisear al caer a la hoguera, no era fácil mantenerse concentrado cuando te rugen las tripas.

- Odayla es hijo de Orlanth y Vhelara (Diosa de la espesura) y dios de los cazadores *continuo Uthred mirando de reojo a Markus y sonriendo al verlo relamerse impaciente*. Y se crió en la casa de Orlanth pero siempre se sintió solo, ya que no pertenecía a la familia de Orlanth pero a la vez era su hijo. No podía arar los campos como su hermanastro Barntar ni cuidar ovejas como su hermanastro Voriof, así que al final encontró su camino en el territorio de su madre, lugar donde se sentía a gusto y podía ayudar a la familia cazando buenas presas para la mesa de Orlanth, comenzó a batir junto a Yinkin, padre de los Alynx, entre los dos nació una amistad sincera y compañerismo inquebrantable.

El aroma de la liebre haciéndose se expandía por el campamento, Uthred sacó unos odres que tenia guardados, con hidromiel que había pedido a los granjeros de la aldea, estos se la dieron gustosos, como era costumbre en el clan, cuando necesitabas algo tus hermanos te lo facilitaban, cada uno hacía lo que mejor sabía y lo compartía con la aldea, si necesitabas una casa o reparaciones los carpinteros lo hacían, si necesitabas armas o herramientas de metal, solo tenias que hablar con el herrero, si necesitabas mas pieles o huesos o lino para cuerdas, hablabas con los cazadores, con los granjeros y campesino si necesitabas alimentos que no fueran caza, y los guerreros se encargaban de proteger el valle de las amenazas que pudieran surgir, de esta forma todos cuidaban los unos de los otros y no les faltaba nada.
Le tendió uno al joven Markus y ambos dieron un buen trago.

- La hidromiel es más dulce y embota menos los sentidos que la cerveza, por eso la preferimos los cazadores.

Markus asintió alegre.

- Las armas predilectas de Odayla son el arco y la lanza *el anciano alzo la lanza que reposaba junto a él, tras unos instantes lo devolvió a su lugar* y por eso son las que utilizamos nosotros para cazar desde los tiempos de nuestros ancestros.
Le rendimos culto en los altares que levantamos en el bosque, allí llevamos nuestras ofrendas y oraciones y pedimos su ayuda y guía cuando partimos de caza.

Cuando la liebre estaba suficientemente hecha, cortaron la carne con sus cuchillos y la pusieron en cuencos de madera tallada para ir comiéndola a la luz de las llamas.

- Los días sagrados de Odayla son el Día Salvaje de la semana del Movimiento de cada estación y el día de la gran fiesta sagrada es el de la estación de las Tormentas. *continuo contando Uthred entre bocado y bocado, la grasa del animal le resbalaba por la blanca barba*

- Todos los años celebramos la semana de la gran cacería, donde los cazadores mas diestros y valerosos se adentran en los bosques en busca de la mejor presa que puedan traer, deben cazarla solos y sin armadura, los ancianos deciden quién es el que ha traído la presa más impresionante, así elegimos al maestro cazador para ese año, puedes traerlo vivo o muerto, pero si lo traes vivo es mas valioso. Luego se celebra un gran banquete donde todos acuden a divertirse y comer lo que se ha cazado y beber.

Markus escuchaba embelesado lo que Uthred le contaba, soñando con algún día cazar las más grande e impresionante presa y convertirse en maestro cazador.

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Odayla al acecho

- Odayla viaja siempre acompañado de un gato sombra, de color gris, por eso nunca herimos ni matamos a ningún felino. *mira con severidad a Markus unos segundos*

- ¿Un gato sombra? *preguntó curioso el muchacho, dejando de masticar unos instantes*

- Así es *contestó el anciano sonriente* Son los descendientes de los Alynx, los hijos de Yinkin, grandes Felinos salvajes, que han ayudado a la tribu de las tormentas desde tiempos inmemoriales, cazando y pastoreando sus rebaños, muy astutos y sigilosos, pueden acercarse a su presa hasta que notan su aliento en el pelaje, se dice que algunos pueden usar las mismas sombras para ocultarse, podrías tener uno detrás de ti y no te darías cuenta.

Markus dio un respingo y miró hacia atrás, asustado, esperando ver un gato sombra mirándole a los ojos, pero no vio más que la penumbra de la noche en el bosque, Uthred rió a carcajadas viendo al muchacho.

-Muy gracioso viejo. *espetó el joven Markus al anciano, entre asustado y molesto por la chanza y por no ver al gato sombra*. ¿Entonces son buenos cazadores?.

- Si que lo son, los más silenciosos y fieles que puedas encontrar.

- ¿y donde se puede encontrar uno?, yo también quiero cazar junto a uno de ellos *dijo Markus entusiasmado, como un jovenzuelo*

Uthred volvió a reír, y dio un trago al odre de hidromiel.

- Verás uno si él quiere que lo veas, incluso los mejores Maestros cazadores han vivido sin ver nunca uno, son esquivos y deberás ser digno fiel de Odayla y un gran cazador para ver a uno. *Uthred hablaba con más seriedad en su tono* Deberás seguir las sagradas enseñanzas y costumbres de nuestro pueblo, cazar siempre respetando a tu presa y a los dioses que te la ofrecen, recuerda, como te he enseñado, a orar por sus espíritus, para que vuelvan al seno de la gran madre tierra, y completen el ciclo, y siempre haya caza disponible en los bosques, sé valiente como buen Heortling y respetuoso, mantente siempre fiel y agradecido a los dioses, ayuda a la tribu como uno más y escucha a sus ancianos y ancianas, pues en ellos está el conocimiento y sabiduría de nuestro pueblo, solo así joven Markus te convertirás en un buen cazador del clan del oso y quizás algún día digno de ver uno de los felinos.

Markus se quedó unos instantes pensativo, digiriendo toda la información que el sabio cazador del clan le enseñaba.

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Re: Markus

Mensajepor Markus » 29 Jun 2016 21:12

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Con los recientes viajes a Surtl para esclarecer el asunto del niño muerto, había llegado a los oídos del cazador los rumores acerca de un enorme oso que rondaba los alrededores del camino a la ciudadela, se habían producido algunos ataques que preocupaban a los viajeros y mercaderes, dando oportunidad a los cazadores más osados de mostrar su valía y fuerza, así como la fama y respeto para quien cazase al ejemplar.
Cuando Markus se lo planteo a los suyos con los que se topo, estuvieron de acuerdo en cazar al animal. Gultar y Dagna pensaron que sería una buena idea cazar el animal y llevar su piel y carne a la ciudadela Orlanthi, lo cual no solo traería fama y reconocimiento a los cazadores de Vindurfolk si no que mas importante aún sería un buen comienzo para las relaciones de la tribu con la ciudadela, cosa muy conveniente dados los últimos acontecimientos.
Con esta idea se encaminaron a los bosques del sur, topándose con Rolo y los hermanos de wenelia de camino, no hizo falta mucho para convencerlos, y suponía una buena oportunidad para poner a prueba la fuerza y valor de los Heortlings recién llegados a la isla. Con tal grupo el viaje fue de todo menos aburrido, y sin percances.
Cuando estaban a poco más de un día de la ciudadela, se desviaron del camino adentrándose en la espesura, por donde los rumores indicaban que era más avistado el oso. Pronto encontraron marcas del animal, arañazos en los árboles, los osos acostumbran a afilarse las uñas de esta manera, sobre todo los grandes y fieros machos, también eran evidentes sus pisadas, profundas en la tierra revelando que se trataba de un ejemplar de buen peso y tamaño, los arbustos y ramas tronchadas les indicaban por donde había pasado, no parecía que el animal se preocupase mucho por pasar desapercibido, un animal confiado y sin temor.
Tras unas horas de batida siguiendo el rastro más fresco lo encontraron en un claro arrancando la corteza de un árbol alto, un oso pardo enorme, mas alto que un hombre ya a cuatro patas, sus patas como robles jóvenes lo sostenían, armadas con garras como cuchillas, dado el tamaño y fiereza del animal no había lugar para emboscadas, asique se encomendaron a los dioses, pidiendo fuerza y valor a Orlanth y guía a Odayla. Rolo hijo de Brand, y Gultar el portador de la ley se encararon con el oso que les gruño desafiante y se irguió sobre sus cuartos traseros, mientras los valientes Huscarls apoyados por los hermanos de Uthred se las veian con el oso, Markus y los demás arqueros flanquearon al animal aprovechando la cobertura que los arbustos y árboles bajos les ofrecían para apoyar a los suyos desde la distancia. El gran ejemplar vendió cara su piel, pero estaba superado en número por valerosos Heortling que pudieron abatirlo.

Finalmente Markus se acerco al cuerpo del poderoso oso, colgó su arco a la espalda solemne, y recitó una oración por el espíritu del animal, agachándose junto a su gran cabeza mientras desenvainaba un elaborado cuchillo de sílex, con la cabeza de Odayla cubierto con una piel de lobo tallada en la empuñadura, con él tras la oración a Ernarlda procedió con el corte pacifico como los cazadores fieles de los dioses que seguían las tradiciones, como le enseñara tantos años atrás Uthred, el anciano cazador del clan del Oso. Desoyaron la piel del animal con cuidado, y entre todos ransportaron toda la carne que pudieron rumbo a Surtl.

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Re: Markus

Mensajepor Markus » 29 May 2016 23:01

RECUERDOS

El Alba se estaba pronunciado desde el horizonte, cuyo nacimiento del astro solar se enmarcaba desde lo lejos, un dios radiante que ahora, anciano y derrotado repetía un ciclo constante, dejando una estela cobriza, hasta finalmente ascender. Eran de agradecer los vientos de la mañana, que soplaban como un bálsamo, aliviando un bochorno propio de la Estación del Fuego, capaz de marcar la espalda de un hombre dado al viaje, y que obligaba a hombres como mujeres a resguardarse a la sombra de los robustos árboles, que inquietos, se agitaban pausadamente gracias a la bendición de los vientos.

Todos los cazadores de la tribu y aquellos intrépidos que eran capaces de usar bien un arco o una lanza habían sido convocados a unas decenas de metros al sur de la empalizada, por Jostharl, cerca de un pequeño claro cercano, custodiado por solemnes árboles, de aspecto centenario. A su lado, se encontraba una piedra de aspecto plano donde estaban depositados varios cuencos de madera y arcilla con ofrendas de frutos y miel, así como diferentes presas de caza, comunes de estas duras tierras, ofrecidas al Dios de la Caza Odayla y a Vhelara. El "Blót" era una vieja costumbre entre nuestro pueblo, antes de las batidas de caza, para ofrecer a los dioses, siendo respetada por todos, así como un punto de reunión y lugar de culto.

La batida se conformaba de pocos hombres, cuatro Carls, puede que cinco antes de comenzar la partida. Conforme transcurría el tiempo, los muchachos, de corazón inquieto y dados a las bravuconadas esperaban alardeando de futuros trofeos de caza, así como de futuras pretendientas o simplemente renombrar las virtudes de ellas, desde quien tenía las mejores caderas a otras palabras más directas, incluso otras mucho peores. Por el contrario, aquellos curtidos cazadores de mirada dura como la roca y gruesas pieles y tiempo sobre sus hombros preferían dedicar su tiempo a revisar sus arcos y flechas, así como la dirección del viento, para ellos la presa segura era la que estaba bajo sus manos.

Aunque preguntaran a Jostharl este no podía decirles mucho más de lo que ya creían saber. Ciertamente Markus era parco en palabras, de los que optaban por escuchar y hablaba a través de su experiencia como cazador, así como lo que era capaz de ofrecer. Aunque para muchos podría considerarse una persona reservada lo cierto es que era valorado entre los suyos como así reflejaba este día, pues varios habían acudido a su reclamo. Jostharl con rostro serio volvió a explicar a los más ruidosos parte del motivo, antes de que su ya reputada paciencia se esfumase y dejase algún estomago sin aliento.

- ¿Quien soy yo para contradecir a un buen Cazador? Todos habéis venido a honrar a Odayla, muchos tenéis entre vuestras manos buena caza para no defraudar a los dioses, otros, por Orlanth que lo han intentado. Pues bien, ¿Que mas queréis que hable si todo ha sido ya dicho?

Olend Melenagris, un curtido cazador que cazo un buen ejemplar de Jabalí, levanto la mano callosa en dirección al sotobosque lanzando un gruñido de aviso, otro cazador había llegado. El murmullo bajo un poco de tono cuando vieron acercarse al hombre, algunos se levantaron y otros simplemente dejaron de lanzar murmullos, siendo derrotados por la curiosidad. Markus se acercaba a grandes zancadas, portando el arco, vestido con sus robustas ropas de viaje y protegido por el pelaje de un enorme lobo ondeando tras él. Atado al grueso cinturón traía un par de liebres colgando de un cordel al cinto, su rostro se reflejaba serio y concentrado sin mirar a nadie en particular, se coloco frente al altar en una pequeña elevación del terreno, dejó las liebres en el suelo junto a él, y los pocos cazadores de que disponía la tribu se concentraron a unos pocos pasos de la loma, expectantes a lo que les iba a decir mientras seguían comentando en tono bajo. Todos de una u otra manera lo conocían bien, dado que la tribu disponía de pocos hombres y la mayoría habían compartido jornadas de caza junto a él, como bien recordaban Jostharl y el joven Olend.

Markus dedicó unos instantes a mirar a sus hermanos allí reunidos, una mezcla de orgullo, satisfacción y preocupación ocupaban su mente, finalmente alzo ligeramente la mano pidiendo silencio.
Cuando los cazadores callaron y prestaron atención tomó la palabra, la cual resonó entre los árboles.

Encontrándose en pie, delante de aquellos hombres. Con mirada al frente, hablo fuerte y claro, orgulloso de sus propias palabras.

- Como sabéis soy Markus, hijo de Arkus el rojo, del clan del oso en Nimistor, en la lejana, Wenelia, Heortling libre, Vindurfolky y Cazador y fiel seguidor de Orlanth y Odayla.

- Os he hecho llamar hoy aquí por un tema de vital importancia para nosotros y nuestros hermanos.
Dedico unos segundos a mirar a la cara a cada uno a uno a los presentes evaluando su semblante, pues había responsabilidad en su voz y necesario que así lo comprendieran todos.

- El Jarl Derek ha puesto su confianza en nosotros para que llevemos a cabo una labor crucial en la tribu, como es alimentarla y proveerla de lo que la naturaleza nos ofrezca con ayuda de los Dioses. y no solo eso sino además hacerlo respetando las tradiciones del pueblo de las tormentas y respetando a nuestros Dioses.

Cuando su voz murió muchos asintieron en silencio, todos opinaban de una u otra manera lo mismo, estaban de acuerdo. Una vez que Markus, hijo de Arkus se aseguro de ello, prosiguió.

- Como estoy a cargo de los temas de caza os quiero decir que no se tolerará a ningún cazador que desafié nuestras tradiciones y no respete a la caza y a nuestros Dioses, somos Heortlings, somos un pueblo libre y orgulloso, lo que consigamos lo haremos gracias a nuestros esfuerzos y no mediante el uso de trampas, artimañas o sin realizar los debidos ritos con las presas que podamos conseguir, estamos hablando del sustento de los nuestros y no permitiré acciones que tachen el nombre de esta nuestra tribu y de los dioses que nos amparan.

- Estoy contigo, Markus, hijo de Arkus - Interrumpió rudo Jostharl, a lo cual otros asintieron, ya que las palabras de Markus les refería a ellos, pero también hacia sus familias. Cuando el silencio se apodero de nuevo, el cazador hablo de nuevo.

- Para ello, y empezar con buen pie y con las bendiciones de nuestros dioses, hoy aquí realizaremos un sacrificio a Odayla el cazador, el domador del oso e hijo de Orlanth, rey de dioses, así como ofrendas personales a Vhelara y Ernalda pues nada nos ofrecerá la tierra sin su beneplácito.

En cierta manera Markus agradeció las indicaciones de Dagna en cuanto a temas de las diosas de la tierra se trataba. La muchacha se había enterado ,saben los dioses como, de este ofrecimiento y había buscado a Markus para ofrecerle su consejo, si deseaba escucharlo, hablándole durante parte de la noche de forma apacible, dándole algunas indicaciones para presentar sus respetos a la tierra y dicho sea de paso de que una parte del ofrecimiento fuese consagrado a Ernalda. Cuando su mente regreso al presente fue una voz contundente la que se mostro de nuevo y una vez más, todos escucharon.

- El que no siga mis palabras, es libre de marcharse, pero no podrá cazar para Vindurfolk mientras yo sea el responsable de la caza. Si alguno rompe la tradición será enviado ante Gultar portador de la Ley.

Jostharl gruño con rudeza al comentario, mirando de forma amenazadora a los más jóvenes, siendo común en ellos atraer los problemas y que, atento y vigilante esperaba con un cordero sujeto por un lazo al cuello. Fue Jostharl el primero que se acerco a Markus y mostro su ofrecimiento. Markus, asintió de forma solemne, en conformidad a Jostharl, girándose al altar y hablo a sus dioses.

- Odayla escucha a tus fieles seguidores, reunidos aquí hoy para buscar tu guía en sus cacerías y poder así alimentar a su tribu, a sus familias y a sus hermanos, hermanas e hijos, como llevan haciendo nuestros ancestros durante generaciones, pedimos tu favor Gran Cazador y te ofrecemos este cordero uno de los mejores de los que dispone la tribu.

Sin interrumpir, Jostharl le ofreció un cuchillo que guardaba en su cinto, una buena pieza cuyo mango era una pezuña de ciervo donde estaban marcadas los símbolos de la caza. Con él en su mano, realizo un corte ceremonial a la altura de la yugular del animal, alejándose tras su muerte frente el altar. Una vez más, Markus se giro a sus compañeros, que observan el ritual con atención y respeto.

- Ahora hermanos, ante este mismo altar, depositaremos la caza que cada uno ha traído como ofrenda a Vhelara y Ernalda, como dictan nuestras costumbres, .

Las manos de Markus, desanudaron las liebres que había traído consigo, dejándolas con cuidado a un lado y depositándolas en el altar bajo unas figuras talladas de madera de Vhelara y Ernalda, mientras recita en voz alta.

- Que la carne de esta presa sirva para alimentarme a mí y a los míos, que sus huesos regresen a la tierra, que su sangre nos de fuerza, que su espíritu sea ofrecido a la gran madre Ernalda, Odayla guía nuestros pasos.

- Gracias Odayla por ser mis ojos, gracias Madre por proporcionarnos alimento, gracias presa por darnos tu vida que no será desperdiciada.

Cada hombre y joven se acerco al santuario, repitiendo las últimas palabras de Markus y ofreciendo sus tributos de caza. Algunos incluso añadieron algunas figuras de madera y flores ofrecidas por sus mujeres. Cuando todo hubo acabado y los rostros se mostraban conformes con lo que había ocurrido, Markus se dedico a ellos.

- Bien hermanos, ya sabéis como proceder para traer sustento a los nuestros, recordad que dependen de nosotros y de nuestro buen hacer. Partid hermanos de Vindurfolk.

- !Buena Caza, que Odayla guie nuestros pasos!.

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Markus despertó entre sus pieles, los primeros rayos del sol devolvían a la vida el bosque, los sonidos de decenas de pájaros inundaban el aire, y la brisa mañanera comenzaba a levantarse con fuerza, en viada por Kolat, meciendo los árboles y haciendo chirriar sus ramas y troncos. Así despertaba desde que tuvieron que dejar la Thula, muy a su pesar.
Parecía levantarse alegre pero nostálgico por el sueño que había tenido esa noche, recordar a los suyos en la aldea le trajo recuerdos de buenos tiempos, no muy lejanos, de hermanos conviviendo en un hogar, bromas y jornadas de caza aprendiendo unos de otros como hombres libres.
Mientras recordaba y pensaba recogía rutinariamente sus pieles y la tienda sencilla de piel de oso que utilizaba para pasar la noche en la espesura cuando no encontraba un lugar natural más adecuado y resguardado. Lo entristecía bastante lo acontecido en las últimas semanas, y ver como compañeros que consideraba ya casi hermanos se marchaban, sobretodo Jostharl, Olend o Pecda. Como no quería perder mucho tiempo reavivando las brasas de la hoguera desayunó unos frutos secos y un poco de agua.
Sonrió de mediolado al recordar un día en que fue en busca de Olend para que practicase un poco con el arco, el muchacho se había mostrado interesado y aprendía rápido. Habían quedado cerca de la puerta principal, pero el joven se retrasaba. Caminó entre la tiendas improvisadas que habían instalado dentro de la empalizada con amplias zancadas hasta la tienda de Olend. Preguntó por el camino a un carl por el joven, esté le contestó que estaría en su tienda, el malhumor que le iba creciendo hizo que no se diera cuenta de la risilla del carl tras informarle. Asique se plantó ante la tienda de Olend, dispuesto a echarle una buena reprimenda por hacerle perder su tiempo.
Abrió los pliegues de la entrada de un manotazo para despertar a Olend y abrió la boca para darle una buena voz, pero el sonido quedó en su garganta, sorprendido cuatro ojos le devolvían la mirada extrañados, al parecer Olend había alargado la noche anterior junto a los jóvenes de la tribu y había pasado la noche con una joven de la aldea, ambos se tapaban con las cálidas pieles, expectantes ante la súbita intromisión y tratando de mostrarse serios, mas realmente les divertía bastante ver al cazador allí plantado sin decir nada, ruborizado y tratando de articular palabra. Finalmente Markus reculó cual topo en su madriguera farfullando nadie sabía qué y dejando a los jóvenes allí conteniendo la risa.
Nayara pudo ver la escena, como encargada del almacén solía encargarse de que se repartiera ecuánimemente el desayuno, esperó a Markus al borde del sendero que se dirigía a las puertas, sin poder contener a risa.

- Deberías acompañarnos mas a menudo junto al fuego por las noches, Markus.

Markus miró a Nayara malhumorado, pero pronto se contagió de la risa de la mujer ante la situación.

- Así te habrías enterado de los escarceos amorosos del joven Olend. *añadió*.

- Espero por su bien que no haya gastado todas sus fuerzas con esa joven, mañana lo mandaré a por un Grifo por lo menos. *contestó burlón Markus y siguió hacia las puertas, dejando a Nayara riendo mientras lo veía alejarse*


Con estos pensamientos se adentró el cazador en la espesura en busca de lo que Ernalda y Vhelara le ofrecieran.

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Markus
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Re: Markus

Mensajepor Markus » 23 May 2016 17:42

HISTORIA

Markus nació en el seno de una familia Orlanthi tradicional, en el clan del Oso de Nimistor, poderoso y antiguo clan que habitaba los valles que bajaban de las montañas del norte de Wenelia, y de los bosques de Arstola, tierras ricas y verdes, bañadas por mil arroyos, abundantes en caza y flora, de inviernos no demasiado fríos y agradables veranos.
La aldea natal de Markus era un cumulo de cabañas y chozas de madera y barro y tejados de paja, que irradiaban alrededor de una antigua Thula, sin mucho orden ni calles definidas ni pavimentadas como solía ser costumbre entre Orlanthis. Como tantas otras del clan que ocupaban los valles del reino, pues los clanes solían abarcar varias aldeas.

Los guerreros protegían al clan, como era su deber para gloria de los Dioses, los cazadores aportaban caza y pieles con las que vestir y alimentar a sus gentes, pudiendo comerciar trueques con el género restante con otros clanes o ciudades (lo cual hacían por materias que necesitaran, como trigo para hacer pan pues no eran muy dados a la agricultura, aunque tenían algunos huertos con verduras y hortalizas), los carpinteros trabajaban lo que fuera necesario en madera y los herreros armaban al clan con armas y otras herramientas, las ancianas se encargaban de velar por las tradiciones aportando sabiduría ante cualquier asunto que surgiera. (Aunque los hombres tuvieran el poder y pudieran llegar a ser Huscarl, nada se hacía sin el consejo de las ancianas).

La vida era tranquila, sencilla, rutinaria y segura, los niños jugaban y aprendían lo necesario para sus futuros oficios o entrenaban como futuros guerreros y Huscarls con espadas y hachas de madera.
Pero no todo era paz y felicidad para el clan ni para el propio Markus. El clan del lobo, vecino de nuestras gentes, ansiaba codicioso desde hacia generaciones las buenas tierras que ocupaban la aldea de la tribu de Markus, así como la ambición personal de su jefe de ampliar su clan, muchas habían sido las disputas territoriales con esta gente, algunas de ellas llegaron a pequeños enfrentamientos y escaramuzas que dejaban valientes guerreros tendidos en la hierba, que los Dioses los reciban con honor y gloria.

Para Markus tampoco era fácil, como primer hijo de Arkus el rojo, fiero guerrero del clan, de espaldas anchas, alto y corpulento como un oso, su hacha había cosechado mucha gloria y fama contra enemigos de los Heortling cuando el Thane había reclamado a los guerreros de los diferentes clanes para combatir la amenaza invasora del este, era de las pocas ocasiones en que todos los clanes luchaban unidos.
Por ello Arkus, esperaba que su hijo siguiera sus pasos y se convirtiera en un guerrero fuerte y quizás en Huscarl del clan, pero nada más alejado de la realidad, Markus era distinto a su padre, alto pero atlético, más interesado en cazar por las floresta que en partir en dos enemigos, y pronto se intereso mas por el arco, un arma más propia de los cazadores y exploradores del clan.
Markus siempre mostró una actitud menos belicosa que un Orlanthi normal, más racional y prudente que sus bárbaros congéneres, le gustaba más batir los bosques y cazar que pelear o fanfarronear sobre sus hazañas, mientras la mayoría de niños se enfrentaban en peleas ficticias por la gloria del clan o emulando a los antiguos héroes de las historias que las ancianas les narraban al calor del hogar, él prefería acompañar a los batidores y cazadores cuando salían a los bosques cercanos. Lo cual, no agradaba mucho a su padre, aunque con el tiempo no le quedó más remedio que aceptarlo, sobretodo porque a Markus se le daba bien la caza con el arco, y empezaba a destacar según crecía entre los batidores. Así fue como empezó a pasar más tiempo con un batidor veterano, que empezó a enseñarle el arte de la caza según las antiguas tradiciones y los secretos de los bosques.

Uthred era un anciano cercano a la cincuentena, no muy corpulento pero fuerte y aguerrido, tenía una gran melena ya blanca por el paso del tiempo que solía llevar trenzada, y una enorme barba, también blanca, que trenzaba en dos trenzas que sujeta al cinto para que no le molestasen. Vestía prendas de piel ligeras, que otorgaban más movilidad y eran menos pesadas que las armaduras, era de rostro amable aunque algo taciturno y silencioso, y de uno ojos oscuros profundos y grandes como los de un águila.
Markus aprendió muchas cosas del anciano cazador, acostumbrado a pasar más tiempo en la espesura que en la aldea desde que su mujer muriese prematuramente dando a luz. Por lo que tomó de buen grado a Markus como aprendiz, llevándoselo a la espesura, a veces varios días o semanas enteras.

En estos días aprendió a sobrevivir a los duros rigores del bosque y sus peligros, a cazar con el arco largo que el anciano mando hacer para él al carpintero, y a hacerlo sin trampas, pues eso enojaba a los dioses y era una falta de respeto a las presas, aprendió a aprovechar los frutos y hongos que ofrecía el bosque y a desestimar los venenosos, a hacerse cataplasma e infusiones con plantas varias, a obtener la piel de las presas y curtir y tejerlas para hacerse prendas, mantas o zurrones y aceite para las antorchas con resina o grasa animal.
Markus ayudo mucho en lo que pudo a su anciano mentor, pues estaba ya mayor y su cuerpo no respondía como antaño, solían llevar las presas y pieles a la aldea, y los materiales con los que fabricaban distintos útiles.
El anciano conocía muy bien la región sabia encontrar lugares protegidos del viento y los elementos en los peores días del invierno, para refugiarse en caso de tener que hacer noche en la espesura, siempre con cuidado de no adentrarse muy al norte como le enseñó el anciano, pues eran dominios de la raza antigua Aldryani, siempre esquivos y celosos de sus florestas, rara vez se mostraban a los humanos, y los incautos que se acercaban y se adentraban en sus bosques no volvían jamás, abatidos en silencio por flechas disparadas desde ningún sitio. Aunque algunos comerciaban con los clanes Orlanthis, pero pocos eran los que los veían y trataban con ellos. Y siempre hubo paz entre hombres y elfos.
Poco a poco se acostumbró a la vida en el bosque sin mucho para vivir, viajando ligero pues lo que necesitaba lo obtenía del bosque.

Mas no pasaron muchos años hasta que golpeó la desgracia al clan del oso.
Era abril, la primavera estaba avanzada y los fríos del invierno habían remitido por completo dejando paso al verde y a la floración, desbordando arroyos que bajaban helados de las lejanas montañas y devolviendo a la actividad a miles de criaturas del bosque y millares de insectos.
El clan se preparaba para una gran celebración, pues la hija del jefe se casaba con un valeroso y fuerte Huscarl, todos participarían de la celebración, llevaban meses preparando el acontecimiento, habría una bella ceremonia en un claro del bosque no muy alejado de la aldea, lugar acondicionado y tradicional para las grandes celebraciones y festividades de la aldea, se harían ofrendas a los dioses para que bendijesen el enlace y habría un banquete con cerveza y comida en abundancia donde los suyos se divertirían, bailarían y cantarían hasta varias horas después de la caída del sol y muchos se emborracharían como debía ser.
Eran tiempos de paz en la región y con los clanes vecinos, lo cual había hecho bajar la guardia, distraídos con el evento, asique partieron al claro, confiados y entre un buen ambiente, algunos llevaban sus armas, pues no se separaban de ellas, pero la mayoría no.
Uthred, ya algo mayor para tales celebraciones prefirió quedarse en los bosques cazando y disfrutando de la estación. Markus decidió acompañarlo, no le gustaba la idea de dejar solo al anciano batidor, y tampoco era muy asiduo de banquetes y borracheras de hidromiel y cerveza, siempre podían acercarse un poco más tarde, cuando estuviera más cansado Uthred.
Este era el momento que había estado esperando largo tiempo el clan del Lobo, solían vivir del saqueo y pasaban duros inviernos de hambre y codicia. Se habían enterado de la celebración y habían apostado espías para vigilar los movimientos del clan, no les costó mucho silenciar a los pocos vigías que el clan del oso había dejado encargados de velar por sus tierras y su aldea, pues todos tenían ganas de sumarse a la ceremonia y celebración.

Y así fue como cayó sobre ellos las enfurecidas hordas lobas, que pillaron desprevenidos y a contra pie al enemigo, mal armados y expuestos. Los que habían tenido la sensatez de llevar sus enormes hachas, espadas y escudos (mas sin armaduras) ofrecieron una enconada resistencia, el jefe los había agrupado en torno a él y su fiel guardia personal de Huscarl (donde se encontraba y cayó Arkus el rojo) en el centro del claro, tumbaron las mesas para hacer parapetos improvisados, dieron muerte a muchos enemigos regando las hierbas con sangre enemiga, pero estaban rodeados y ampliamente superados en número, pues muchos habían caído rápido al no tener más armas que cuchillos, ramas y cualquier cosa que pudieran encontrar y blandir. La escaramuza no fue muy larga, las mujeres osas ayudaron a sus guerreros con fiereza, pues eran mujeres de armas tomar y pocas se dejaron capturar con vida para ser violadas por los lobos, una resistencia valerosa, desesperada, cruel y obstinada, mas vana e inútil al final. Pocos pudieron escapar hacia los bosques dispersándose como hojas que arrastra el viento en otoño.

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Uthred y Markus decidieron volver pasado el mediodía, ya era primavera, pero el tiempo seguía siendo muy fresco cuando el sol se iba ocultando, y no era bueno para los huesos del anciano, bajaban por una colina boscosa al paso que marcaba el veterano.
A veces se presentaban elevaciones o grandes rocas que surgían del suelo entre los árboles, permitiendo otear hacia adelante, vieron humo alzándose en la dirección de la aldea, al principio no les pareció sospechoso, era normal divisar humo de las hogueras, pero tiempo después se dieron cuenta de que el humo crecía en intensidad y se volvía más oscuro formando una columna fácil de divisar. Uthred se detuvo unos instantes frunciendo el ceño mientras oteaba el horizonte. No le gustaba lo que veía e indicó a Markus que acelerasen el paso. El terreno se iba volviendo más llano y menos escarpado según avanzaban, y el bosque se volvía un tanto más disperso.
Llegaron a las cercanías de la aldea sin muchos percances, no era de esperar mucho movimiento por allí, pues todos estarían en la celebración, por eso decidieron acercarse con cautela, al escuchar bastante alboroto y ver movimientos entre las casas y tiendas, buscando cobertura para no ser vistos. A unas decenas de metros de las primeras casas se detuvieron para analizar la situación agachándose entre unos arbustos.
Lo que descubrieron no les hizo mucha gracia, guerreros entraban y salían de las casas portando cualquier cosa de valor que encontraran, destrozando todo a su paso y quemando munchas casas, lamentos y alaridos de heridos inundaban el valle.

La rabia invadió a Markus, que se acercó a una de las casas que tenían más cercana con el arco dispuesto, sin que le diera tiempo al anciano a detenerlo, que en vano trato de disuadirlo con sus palabras, aunque sintiera lo mismo comprendió rápido que nada se podía hacer ya por los suyos, y que intentar acercarse solo serviría para que los descubrieran y desperdiciaran su vida inútilmente. Así que, más sabio, se quedo atrás observando impotente a Markus. Esté consiguió llegar hasta la pared lateral de una de las casas y observar la calle hacia el centro de la aldea, la techumbre de la thula podía distinguirse por encima de las demás casas. Vio algunos enemigos amontonando el botín, bromeando o rematando heridos aquí y allá, por lo que no se percató de que alguien salía de la puerta de la casa de enfrente, viéndolo de lleno, al ver a Markus gritó de satisfacción iniciando una carrera hacia él mientras alzaba el hacha, Markus no tuvo tiempo de reaccionar para dispararle, aun así el guerrero cayó en la calle con una flecha en el estomago, seguía mirando a Markus con cara de odio y dolor y escupiendo sangre, la escena atrajo la atención de los que estaban más cerca, Uthred que había salvado la vida de Markus gritaba para que retrocediese hacia él, a Markus no le quedó más remedio que hacerle caso y huir corriendo hacia la floresta mientras eran perseguidos por algunos guerreros de los lobos.

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Markus

Mensajepor Markus » 28 Abr 2016 13:18

FICHA BÁSICA

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Nombre Conocido: Markus.
Raza: Humano.
Sexo: Varón.
Edad Aparente: 28-30 años.
Dedicación Aparente: Cazador, Explorador y Curtidor de pieles.
Cultura Aparente: Orlanthi.

Descrición Física General: De unos 28 a 30 años y 1,80 cm de alto, pelo largo castaño claro recojido con un sencillo lazo y ojos castaño claros, barba algo descuidada, su rostro esta surcado por una fea cicatriz de garras, de complexión atletica, parece reservado, solitario y hombre de pocas palabras. Aunque leal y fiel a los suyos.
Viste un peto de pieles de colores pardos oscuros, algo raido, sucio y remendado en algunas partes con manchas oscuras dispersas. De sus hombros cuelga una gruesa capa de pieles de varios lobos de tonos marrones no uniformes, y suele viajar con un gorro de piel de tejón.
Porta un sencillo Arco largo de tejo colgado a su espalda, oscuro, con las runas de Muerte y Armonía inscritas en la madera. Un cuchillo al cinto y una lanza.
No necesita mucho, viajando ligero, se conforma con lo que la naturaleza le ofrece.


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