Viktor [CarpeDiem]

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Viktor [CarpeDiem]

Mensajepor CarpeDiem » 06 Mar 2018 11:56

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Nombre conocido: Viktor
Raza: Humano
Sexo: Varón
Edad aparente: Veinti-tantos
Dedicación aparente: En la isla mayormente ha desempeñado labores de escolta.

Descripción:

Varón humano entre los veinte y treinta años. De rasgos solares, piel ligeramente bronceada, ojos claros y cabellos con un tono rubio cobrizo. Físicamente se le ve sano y con una fortaleza básica para soportar largas marchas u otras inclemencias de la isla. No sabrías decir en que podría destacar, pues se le ve equilibrado en cuanto a sus atributos.


Personalidad:

Es un hombre tosco y rudo. Aquellos que han podido conversar con él han conocido que se dedicaba a labrar el campo durante un largo periodo de su vida. Labor que parece ser echa bastante de menos. A pesar de eso, ha demostrado cierta habilidad con las armas la cual le ha servido para ganarse el sustento y sobrevivir en la isla. Se nota que ha recibido instrucción típica de la milicia.

Sea como fuere, su manera de vivir la vida, indica de Viktor que es una persona de la cual cuesta mucho ganar su confianza. Aquellos que conozcan el típico cliché solar, verán que dista bastante de cómo se suele ver la cultura solar. Se muestra cómo una persona imperfecta, con sus taras, defectos y deseos. Siempre que puede habla de la diferencia entre campesinos y señores. Por cómo lo cuenta parece ser que tuvo algún problema en relación a esta diferencia de cultura, por lo cual debido a eso puede que se haya obligado a emigrar a la isla de los grifos...
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Re: Viktor [CarpeDiem]

Mensajepor CarpeDiem » 10 Abr 2018 12:50

[cuenta]carpediem[cuenta][personaje]viktor[personaje]

Offtopic: Ambientación musical: https://www.youtube.com/watch?v=RxabLA7UQ9k&t=2s

La mañana se mostraba algo fresca y fría, el motivo era un cielo despejado y la temprana hora en la que se encontraban. El solar se hallaba en el patio anterior a aquella luminosa sala, bañada por la luz crepuscular. Caminó unos pasos y se acercó al centro del patio. Una vez allí enfocó su mirada hacía el cielo. Sus celestes ojos se dañaron ligeramente por la radiante luz, por lo que apartó la mirada hasta una de las sombras que emitía el edificio.

...Luz...

...Oscuridad...

Las dos caras de una misma moneda. Enemigas mortales desde los orígenes anteriores a los mismísimos dioses. Algunos dicen que no existiría la una sin la otra.
-comentó para sí mientras que seguía avanzando unos pasos- Otros indican que tiene que haber un equilibrio entre las dos. -emitió una ligera carcajada. Él podía sentir ese latido en su pecho, cómo poco a poco iba acelerándose más y más- Incluso hay quien se vale de la oscuridad para crear caos y conseguir sus egoistas fines, poder, riquezas o conocimiento. Otros por el contrario, creen que la luz es cálida y es fuente de progreso y crecimiento: fuente de vida.

El solar se paró nuevamente mientras que examinaba otra vez el cielo. Su latido se mantenía disparado, mostrando su nerviosismo. Pero a pesar de esto, había determinación en todos sus movimientos y eso que sólo había andado unos pasos. El tiempo parecía correr lentamente para sí, conforme iba murmurando.

A pesar de mis orígenes solares, yo siempre me mantuve neutral al respecto. Por supuesto que prefería luz a oscuridad. Por supuesto que prefería rodearme con gente con buenos valores morales, pero sino estaba rodeado con esa clase de gente no parecía tampoco importarme demasiado. -Por su mente pasaron innumerables personas de su lugar de origen- He viajado durante muchos años hasta que finalmente atraqué en Puerto Soldado. Aquí vino la peor de todas mis versiones. La mas orgullosa, la mas altiva, la mas arrogante y la mas tosca.

Él había caminado unos pasos mas por aquel patio, parecía ser infinito, pero lo cierto es que había caminado unos pocos metros. Viktor parecía sentirse "liberado" conforme iba meditando entre aquellos pensamientos. Parecía que el tiempo no corría para él en este momento. Algunos de los presentes en la zona se quedaron mirando a aquel varón, examinando sus gestos y expresiones desde la distancia.

Me sentía abatido y sin fuerzas, decepcionado por todo lo que vi en mi lugar de origen. -Continuó con sus pasos avanzando por el patio hasta que entró en una zona de sombra, la cual anunciaba un portalón custodiado por unas grandes puertas- Hombres con privilegios, tan imperfectos cómo yo, con sus taras y defectos que se creían mejor que cualquiera, sólo por tener un rango de prominencia. -Colocó sus manos sobre la puerta. Pudo observar el pulcro y limpio aspecto del portalón. En ese momento Viktor empujó las puertas, mientras que continuaba relatando para sí mismo, aunque audible para los presentes que quisieran escuchar-

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Eso me enfermaba. Me quemaba por dentro. -expresó el varón, notándose la sinceridad en sus palabras, aunque curiosamente ya no había recelo en su tono de voz- Verles con sus hábitos y ropajes de calidad, mirándote por encima del hombro y mal-tratándote con sus palabras y tono de voz. -Continuó avanzando por aquella sala. Caminaba por el centro siguiendo un pequeño camino entre bancos de mármol blanco- Ahora comprendo que fui un necio y un egoísta. No pensé en que si estaban allí era por un motivo que yo no podía comprender. No pensé que ellos cumplían un propósito dentro de los designios de Yelmalio.

En ese momento Viktor cogió aire. Quiso aguantarlo en sus pulmones durante unos instantes, que para él fue casi infinito. Durante esos segundos pudieron formarse en su mente un sin fin de acciones que había hecho durante estos últimos años atrás. Mientras que eso sucedía pudo examinar delante de sí aquel altar y la imagen que representaba a su Dios. Entonces las cuencas de sus ojos comenzaron a rodearse de lágrimas. El solar comenzó a rasgar sus ropas de vestir exterior en señal de arrepentimiento público.

He estado durante años de mi vida, cerrado completamente a todo lo que una vez amé y respeté. Todo por un orgullo que no supe disipar. Desde que vine a esta isla, he visto tantísimo en estos meses que ahora mismo me siento sólo y sin guía. -Él pronunciaba mientras que tras avanzar hasta el altar, se postró sobre éste. De sus ojos no cesaban de brotar aquellas lágrimas, las cuales rodaban por sus mejillas- Ya no sé que hacer, no sé cómo aguantar. Cómo hacer que mi mente se despeje por las noches durante el sueño -dijo con frustración- . Mi conciencia me atormenta, no consigo liberarme de la pesada carga. Me canso, sangro, lucho con todo lo que tengo, pero no consigo sentir alivio alguno. Sólo siento un gran vacío en mi pecho y una oscuridad que me da miedo -confesó mientras que llevó el puño cerrado con signo de dolor mientras que se presionaba el pecho-

Por eso me inclino aquí, ante el altar del Dios del Sol Crepuscular. Me siento sucio por todos mis errores y pecados -pronunciaba con una voz quebrada y llena de dolor, mientras que las lágrimas no cesaban de brotar- . Han sido años de inmoralidad... años de mal actuar. He maltratado a mi prójimo -su llanto se hacía cada vez mas audible y notable, transformando aquellas palabras que previamente eran susurradas, a unas mucho mas audibles que indicaban su tribulación- . He buscado mi riqueza personal. ¡He faltado a todos mis orígenes y en lo que una vez fui educado!

Y tras ese grito el solar se silenció. Ocultó su rostro entre sus desgastadas manos de mercenario y empezó a llorar amargamente y sin consuelo alguno. Su llanto desconsolado comenzó a escucharse por el templo mientras que su cuerpo se mantenía arrodillado frente al altar con sus prendas de vestir rasgadas. Fueron varios los minutos en los que Viktor se quedó arrodillado frente a la imagen de Yelmalio. Estaba tan abatido que ni siquiera los iniciados presentes se atrevieron a consolarle.

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Ya no lo aguanto mas, haré cualquier cosa con tal de no sentir mas vacío en mi pecho -señaló su corazón- Por favor Yelmalio -dijo nuevamente con una voz quebrada anunciando nuevamente su llanto-, que Tú Luz me purifique y me haga sentir digno. Que Tú Luz limpie todos mis pecados a través de Tú bondad inmerecida.

Y durante unos minutos mas Viktor continuó postrado frente aquel altar. Nadie le molestó y nadie se interpuso en aquella sencilla oración del solar para con su Dios. Fue al cabo de un rato después del silencio del solar, cuando un gentil hombre se le acercó. Era un hombre entrado en edad, con rostro sereno y amable. Él anciano simplemente posicionó su mano sobre la cabeza de Viktor e invitó que éste lo mirase. En ese momento el sacerdote se pronunció.

Ven conmigo, hijito. Es momento de limpiar tus pecados y de acoger los designios de Yelmalio si tú lo deseas. Nuestro señor no obliga a nadie a que le quieran servir. Eso es algo que está dentro de cada uno de nosotros y que debemos de elegir nosotros. Yelmalio ama la libertad y odia la coacción. Pero si tu sentimiento es puro y veraz, deja que Él con su Luz te guíe, y Él mismo haga derechas tus sendas. Y empezarás a sentir desde ya, el poder de una conciencia limpia y tranquila.

Aquellas sencillas palabras llenaron de regocijo el corazón de aquel desgastado solar. Había decidido dejar de lado su orgullo y necedad. Fue un proceso largo y tedioso que había sido alimentado gracias al interés unos pocos. Sin duda alguna, desde aquel entonces Viktor agradecería mucho a Yalena, Ehlaine y Harald todo aquello de lo que hablaron, así como el celoso ejemplo de Kynna.
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Re: Viktor [CarpeDiem]

Mensajepor CarpeDiem » 05 Abr 2018 11:06

[cuenta]CarpeDiem[cuenta][personaje]Viktor[personaje]

Ya habían pasado varios meses desde que atracó en aquella playa húmeda en su totalidad por aquella torrencial tormenta que le recibió. Muchas habían sido las aventuras vividas y recorridas. Muchos fueron los temores que se acogieron en su pecho y mucha fue la desesperación por no saber que le depararía el futuro. Pero todas ellas, los triunfos y las derrotas, consiguieron una cosa en el solar: Experiencia.

A pesar de todo esto y que los días en la isla no le estaban tratando especialmente mal, había algo dentro de él que le llevaba atormentando desde muy atrás, incluso mucho antes de venir a la isla. El solar siempre fue una persona con unos ideales y una manera de ver la vida. Aunque por lo general siempre daba a entender un comportamiento tontorrón, tenía una mente privilegiada que le hacía ser muy despierto y en definitiva: Razonar.

Dicho razonamiento o pensamiento fue la fuente de todos sus problemas. Le hizo ser mas avispado de lo normal y denunciar siempre a viva voz aquello que creía injusto o incorrecto. Abusos de poder, repartimientos de trabajos y tierras, puestos de responsabilidad entre miembros de una misma familia y amigos, aún cuando bajo la manera de verlo Viktor, era gente sin cualidades que sólo estaban allí por favoritismos.

Por supuesto estos favoritismos, cómo en toda glorantha y en la vida misma, era algo normal. Pero él fue educado dentro de una sociedad con otro tipo de valores, unos valores morales que aún dentro de la imperfección de cada uno, siempre habría que intentar luchar por ellos. Estaba claro que había gente con esos valores y una gran mayoría. Pero a Viktor le ponía enfermo ver que muchos de aquellos líderes fueran, a su manera de verlo, tan viles. Esa manera de pensar es algo que siempre le reportó pocos beneficios y gratitudes en la vida, pues en su lugar de origen se le conoció cómo una persona conflictiva y rebelde. Y esto hizo que Viktor, con o sin razón, perdiese toda credibilidad.

Al principio de todo, él siempre fue una buena "oveja" del redil. Manso, trabajador y paciente. Pero poco a poco con las vivencias y los palos obtenidos, el solar cultivó un orgullo y fuerte temperamento, que posiblemente nubló su manera de pensar y actuar. Y por eso él ya no tenía lugar en su hogar.


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Noche tras noche, cómo había sucedido durante años atrás, la conciencia de Viktor le atormentaba en la soledad de su zona de descanso. Posiblemente por eso se forzaba tantísimo cada día, para que el esfuerzo físico de la marcha, el trabajo o la lucha le cansase hasta el momento de quedar exhausto y dormirse. Y si eso no era suficiente lo mezclaba con todo el vino que pudiese, o el calor de cualquier mujer. Su única finalidad era sobrevivir cada día y al final de éste poder cerrar sus ojos y dormir. Pero todos los días se repetía la misma historia. Una sensación afligía el pecho del solar y repentinamente se despertaba.

Algo le había marcado y parecería que sería marcado de por vida. Aunque él sabía que debía de hacer, ya no se sentía con fuerzas ni energías para cambiar. No bajo la atenta mirada de todos aquellos que estaban allí para señalar cada uno de sus fallos y maneras erráticas de actuar. Viktor comprendió que los condados ya no eran un lugar para él. Fue entonces cuando recogió lo poco que aún mantenía, dejando tras de sí su escudo con emblemas solares, y se encaminó en un larguísimo viaje que duró años hasta que finalmente el destino o voluntad de los dioses le guió hasta aquel lugar: La isla de los grifos.

Pero fue en este lugar, al final de su viaje, cuando la peor versión del solar se había aferrado en su corazón y costumbres, no habiendo quedado casi nada en él de aquel solar manso y humilde que hubo muchos años atrás. Y aquella tosca, bruta e intimidante compostura era algo que empezaba a marcar las pautas de su senda, lo cual le hacía repetir noche tras noche, esa dolorosa sensación de aflicción en su pecho.

Muchos se embotaron en su oír y pocos fueron los que se dieron cuenta de los "gritos de auxilio" con los que día tras día el solar aclamaba a su alrededor.....


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Re: Viktor [CarpeDiem]

Mensajepor CarpeDiem » 12 Mar 2018 11:56

[cuenta]CarpeDiem[cuenta][personaje]Viktor[personaje]

Los días iban aconteciendo, pasando a formar unas lentas semanas y estas a su vez unos tortuosos meses. Las "aventuras" iban dando acceso a unos nuevos conocimientos. A pulir nuevas habilidades y a mejorar con sus aptitudes. Viktor comenzó a compartir camino de manera mucho mas asidua con Kynna, una joven y entusiasta solar que se regía demasiado por los preceptos solares y Yalenna, una joven lunar procedente de la capital del imperio. Era una excelente sanadora, con algunos conocimientos mágicos.

Con ellas avanzó a aquella oscura gruta, aunque sin la ayuda Arkii, aquel extraño muchacho que se comportaba cómo un mismísimo gato. Habían quedado en el lugar señalado. Avanzaron durante una jornada hacia el norte, hacía las llanuras que precedían aquel majestuoso bosque. Hacía el oeste se podía observar esos grandes acantilados. El sonido del fuerte oleaje azotándoles, así como el aroma propio de la brisa marina. Era un día soleado, y la temperatura agradable, aunque la brisa ligéramente fresca.

Kynna encontró nuevamente aquella argolla metálica. Y comenzaron con el descenso. No se demoraron mucho cómo en la anterior ocasión. Avanzaron guiándose por las antorchas, recordando algunas partes de aquel camino, que aunque ya lo habían recorrido, no era momento de pecar de necios pues sabían que aquella gruta era usada por piratas y podrían haber instaurado trampas desde la última vez.

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Finalmente llegaron a aquella zona sumergida. Otra vez volvieron a teorizar sobre el motivo de aquellos guardianes. Que si eran aventureros que habían tenido una muerte horrible y por tanto sus espíritus habían quedado atrapados en ese mundo. Que si el líder de aquellos piratas era un nigromante que creó esas criaturas para que fuesen sus guardianes... Varias fueron las posibilidades, pero hasta el momento ninguna de sus teorías se comprobó.

La habilidad de Kynna cada vez era mas destacable y eso se notaba mucho a la hora de combatir, aunque seguía siendo extremadamente débil y vulnerable. Pero para eso estaba Viktor. Su percepción no era muy amplia, menos aún con ese yelmo metálico. Pero a rango corto tenía habilidad y destreza suficiente para realizar bien sus labores de escolta. Y eso fue a lo que se dedicó durante todo el trayecto. Prestar atención y realizar sus labores de escolta. En ocasiones protegía a la vulnerable arquera o a la curandera portadora de luz y magia.

Cruzaron aquella pasarela. Cómo en la última vez, Yalenna confesó que notaba aún una custodia mágica. Algo espiritual. Entonces apareció la criatura. Se formó de la mismísima corriente dando forma a una bestia imparable de masa de mas de dos metros y medio de altura. ¿Cómo dañar a algo así? Maldita sea la suerte de los tres. Lanzada que emitía el solar, era un agujero que creaba en esa masa. Pero rápidamente se regeneraba. Lo mismo sucedía con Kynna, sólo que a muchísima mayor velocidad. Finalmente, la curandera trazó unas runas elementales en el aire. Se empezó a sentir el calor abrasador en la zona, lo cual se agradeció tras la "húmeda" situación, y de sus dedos se lanzó aquel rayo abrasador, que fue tan intenso, que erradicó al espíritu del lugar.

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Hasta aquí, habían rehecho aquel camino ya recorrido. Todo era nuevo ante ellos. Examinaron todo a cuanto su paso. Avanzaron por aquel laberinto haciendo marcas para reconocerlas mas tarde y no perderse. Vieron mas restos de pasarelas y maquinarias de manufactura humana. Eso les indicaba que iban por el correcto camino. Se podía cortar con un cuchillo la tensión del ambiente, pues los tres se hallaban terriblemente concentrados en la labor que les competía.

Kynna, se mantuvo siempre alerta. Atenta por donde pisaban. La cueva estaba medio sumergida por algunas partes. Y aunque la pura lógica les indicaba retirarse, sabían que habría algo mas adelante, porque todo lo que iban encontrándose eran indicios de que este lugar estaba siendo utilizado por personas. Algunas trampas fueron desactivadas. Algunas criaturas fueron abatidas. Las horas pasaron lentamente mientras que ellos avanzaron por la oscuridad de la gruta. Entonces escucharon una corriente de agua cercana. Kynna dedujo que era una salida de agua. Se acercaron un poco y en ese momento Yalenna encontró una generosa abertura en la roca. Se veía claramente los rayos de Yelm a través de ésta. El grupo avanzó y cruzó aquella zona. Y entonces pasó...

No pudieron dar crédito a lo que vieron. La emoción les había hecho estar toda la noche en aquella gruta intentando encontrar un camino para avanzar y finalmente lo hicieron, pero para mayor sorpresa fue que daba a otra parte. Miraron hacia los lados y vieron una enorme colina. Y a los lados de esta, sólo arena y mar, y al este, dedujeron, se pudo ver el nacimiento de la enorme esfera de fuego y llamas que anunciaba un nuevo día. Se rieron, fruto de la alegría y el alboroto de haber salido con vida de allí. Pero la noche había sido muy larga. Encontraron un buen lugar a la salida de aquella cueva. Prepararon las tiendas y con un fuego controlado y pequeño, prepararon algo para comer. El grupo descansó durante varias horas.

Y transcurrido ese periodo de descanso. Volvieron a avanzar. Algunas pequeñas sabandijas fueron abatidas. Era lógico y normal, pues se encontraban en un terreno árido. Pero lo que mas les llamó la atención fueron algunas trampas colocadas en terreno estratégico. Trampas que Kynna, claramente, pudo desactivar. Estaba claro que la "mano humana" estaba presente en aquel lugar. Viktor se mostró nuevamente descansado y con su percepción activada para realizar nuevamente una buena labor de escolta. Se centró en proteger en la curandera, ya que Kynna andaba de manera mas sigilosa.

Y avanzaron por aquella colina árida. Buscaron un punto elevado desde el cual poder observar bien aquella zona. Les llevó poco mas de una hora llegar a una elevación desde la cual observaron. Se percataron de que estaban en una isla. ¡Era imposible físicamente! Pero entonces dedujeron entre los tres. ¿Sería posible? Un pasadizo subterráneo? ¿Caminaron por dicho pasadizo durante toda aquella noche hasta llegar a ese islote? Era maravilloso. ¡No se podían creer la suerte y lo dichosos que eran! Pero así es cómo fue.

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Pero el problema llegó ante las risotadas del burdo solar. Un grupo de humanoides, se les acercó con deseos de cargarse al mercenario y usar a las mujeres para su placer y posterior venta. ¡Ay, pobres de aquellos hombres! El solar avanzó hacía ellos. Nunca destacó por su habilidad ofensiva. De hecho, su mejor arma era su escudo. Podría cargar con éste y podría aguantar una carga. Lo usaba como cobertura y cómo arma para derribar a sus oponentes. Obviamente, Viktor era un soldado defensivo. Aguantaba mucho. Y Kynna era todo lo contrario, ella era muy rápida. Localizaba rápidamente los puntos débiles de sus oponentes y con sus flechas sentenciaba sin dudarlo.

Tres piratas avanzaron contra ellos. Uno cayó antes de llegar a tocar siquiera el escudo de Viktor. Provocados por los insultos del solar, decidieron acabar rápidamente con su vida para después adquirir el botín tan preciado en forma de mujeres. Con su lanza, Viktor mantenía a raya a uno de los piratas, mientras que con el escudo bloqueaba, una , y otra, y otra, y otra vez mas el asalto de acero que realizaba el segundo pirata. Kynna localizó una flecha directa en su nuca y lo abatió de manera súbita. Viktor, liberado de la carga de combatir contra dos hombres se centró ahora en quien quedaba. Alzó su escudo y lo usó para golpear, luego con su lanza atravesó el muslo del pirata, y con un golpe doble del escudo enfocado en el rostro lo dejó noqueado en el suelo.

La adrenalina se había apoderado del grupo. Habían llegado a aquel exótico lugar. Todo era nuevo para ellos. Era una zona prácticamente virgen, apenas contaminada por aquellos piratas. Y además, la trifulca les había resultado favorable. Se enfocaron hacía la dirección de donde provenían aquellos piratas. Y en el horizonte pudieron percatarse de aquella hermosa goleta. Una nave rápida y de tamaño mas pequeño que otras, ideal para abordar y escapar de barcos mas grandes. En cubierta había unos seis o siete individuos. No parecían haberse percatado de la presencia del trío.

Debatieron entre si, lo prudente o no que sería avanzar hasta la goleta. Pero nada de lo acontecido había sido prudente. Quizás no deberían de seguir tentando a su suerte, pero decidieron avanzar. Una porque lo creía justo, otra porque deseaba conseguir algo de provecho y el otro porque lo veía como un reto personal. Finalmente decidieron que lo mejor, en esta ocasión era atacar y aprovechar la sorpresa.

Kynna apuntó y se centró en una mujer, que parecía una hechicera. Dos flechas avanzaron en un corto periodo para herirla mortalmente. Viktor avanzó con mayor rapidez de la que se esperaría en un hombre con armadura pesada. Alzó su escudo y soltó un grito para llenarse de adrenalina. La arquera mantuvo su cadencia en los disparos. Apuntaba y descargaba. Apuntaba y sentenciaba. El mercenario buscó una zona estratégica. Puso su espalda contra una zona imposible de flanquear y se colocó en posición defensiva. Bloqueaba, rechazaba, mantenía a raya con la longitud de su arma de asta. Se escuchaba su risa a modo de provocación para que se centrasen en él. Les mantenía ocupados mientras que Kynna finalmente abatió al último de aquellos bandidos.

Cuando el combate finalizó, instantes después, se hallaban seis cuerpos en el suelo, y tres en pie. Viktor a pesar de esto fue herido. Por suerte, lo que no pudo bloquear su escudo, pudo hacerlo su resistente armadura lamelar. Apenas había tenido unos cortes en su antebrazo derecho y pierna izquierda. Yalenna trató las heridas superficiales con eficiencia y soltura. Sobre todo se percató de desinfectar bien los cortes, no quería que el hombre cogiese alguna infección.

El grupo se internó dentro del barco. Avanzaron con precaución y el sigilo que se les permitió. Todo estaba tranquilo. No parecía haber mas gente en el lugar. Registraron algunos cajones. Cogieron algunas joyas y baratijas menores. Algunas botellas de buen licor y algo de carne y queso. Continuaron en su avance, aún precavidos. Y entonces se escuchó. Era una especie de gemido de mujer. De primeras creyeron que se trataría de algún tipo de tortura. Viktor entró en cólera. Y avanzó hacía la puerta. Los gemidos eran cada vez mas intensos y fuertes. En ese momento golpeó con la fuerza de su escudo la puerta. La cerradura no se resistió y se abrió de golpe.

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La sorpresa fue cuando, en vez de encontrarse instrumentos de tortura, torturada y torturador, mas bien se encontraron con dos jóvenes muy hermosas fornicando con un rudo mercenario. Ámbas partes se miraron confusas entre si. Viktor, cómo siempre en ese estado tosco y burdo, comenzó a carcajear divertido. Cómo no, sus comentarios soeces fueron dirigidos hacía las jóvenes y admirando sus atributos. La situación de confusión duró apenas unos instantes. El mercenario saltó de la cama para agarrar sus dos espadas, que junto con la tercera aún "en guardia" se avalanzó sobre el solar.

Viktor se mantuvo en guardia baja y eso fue un error fatal. El asalto de acero sobre su escudo comenzó a golpearle tantísimas veces que hasta su brazo acostumbrado empezó a sentir un fuerte dolor. Las dos jóvenes hechiceras comenzaron a entonar unas palabras y comenzaron a conjurar unas runas elementales de agua. Kynna y Yalenna ganaron la iniciativa y ámbas cayeron antes de conjurar.

Mientras tanto el solar seguía sufriendo contra el "trío" de espadas. A cada golpe mas le dolía, pero continuaba aguantando con su escudo, de manera férrea. Pero todo parecía ser parte de la manera de combatir del solar. A cuanto mas atacaba el otro, mas se cansaba éste y mas resistía Viktor. Sabía que cuanto mas se cansase su contrincante, mas cerca estarían de llegar al final del combate y que éste se decantaría a su favor.

El solar se mostró incansable. Sacó fuerzas de flaqueza y en un determinado momento golpeó con su escudo en un contraataque que impactó de lleno en el morro del capitán. Un golpe que lo aturdió y que seguidamente aprovechó para atravesar su garganta con la punta de su lanza corta. El cuerpo del capitán cayó inerte y sin vida en el suelo. El solar comenzó a carcajear, fruto de la adrenalina y de un combate tan desafiante de victoria.

Despojaron todo lo que pudieron llevar entre manos, lo cual al grupo le venía bien. Yalenna buscó materiales de curandero y libros que estudiar. Kynna algo mas sencilla, algo que comer y algunas gemas. Viktor alcohol y un papiro con una ilustración de una mujer desnuda. Al final, el grupo regresó sobre sus pasos. Les quedaría aún camino para regresar hasta puerto. Pero aunque estaban agotados, se sentían victoriosos tras esta aventura, con las experiencias y recursos obtenidos. Un buen botín que les permitiría subsistir en las próximos días.

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Re: Viktor [CarpeDiem]

Mensajepor CarpeDiem » 06 Mar 2018 12:39

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El varón se encontraba en una posada de mala muerte a la salida de Puerto Soldado. No podía permitirse irse a una posada mas reputada y con mejor vino. Pero eso le daba igual. Estaba feliz de haber tenido unas buenas jornadas de trabajo que le habían permitido obtener el sustento necesario para los próximos días, incluido también ese vino rancio que estaba bebiéndose.

Cómo todo hombre común, le gustaba disfrutar de la compañía de sus iguales. Beber, reírse y disfrutar de los pequeños placeres del día a día. Entonces escuchó ciertos rumores de otros parroquianos. Viktor se levantó y con su vaso de madera se acercó para tomar asiento junto con los demás.

"AAah... ¿Habéis visto a un grupo de hombres solares? ¿Si?. Jah, Jah. Pero, ¿de los "buenos" solares hmmff? Aquellos apegados a la rectitud, a la virtud, engalonados con sus brillantes armaduras y escudos ¿no? . Que parece que tienen una buena lanza metida por... ¡EL ORRRRTOOO!" -Tanto Viktor, cómo el resto de hombres echaron a reir, movidos por el estado de ebriedad y las tonterías del solar.-

"Suele suceder, ¿no?. Al menos eso es lo que se predica, lo que se quiere hacer creer a cada hombre y mujer, da igual de que tribu, pueblo o nación se sea. Cuando veis a un solar, rápidamente viene a nuestra mente... 'El típico soldadito de luz, de paz y justicia, que lucha contra todo mal y que su voluntad todo lo puede....' Pues os voy a decir algo, mis mas mejores camaradas. -se volvió a reir- Todos ellos, cada uno de ellos... son tan mortales e imperfectos, cómo tú -señaló a un parroquiano- y tú -señaló a otro- y tú -señalo a otro- y cómo todos los aquí presentes. En su corazón alberga la envidia, el celo y la arrogancia que nos sacude a todos nosotros debido a nuestra imperfección. Así que, no os den nunca lecciones de moralidad. Os lo dice Viktor, que ha sufrido bien esa falta rectitud y tiranía de alguien que por un título decía ser mas virtuoso, recto y mejor persona que yo"

Tras aquellas palabras el solar retiró unas esquirlas mas para pagar una jarra de vino. Al menos tocaría para un vaso mas para cada uno de sus locutores y él mismo. Siguieron riéndose con las tonterías propias y mas comunes del día a día. Sea cómo fuere, Viktor pareció sentirse liberado tras hablar con alguien de una pequeña parte de su pasado...

Después da varias horas de esparcimiento, que les mantuvieron toda la noche "ocupados" bebiendo y relatando, el solar salió del lugar. Los rayos de Yelm comenzaban a iluminar en el horizonte. Una vez mas el solar se sintió mal consigo mismo. Había muchos aspectos de su cultura que le habían defraudado y decepcionado. Eso en respuesta le había hecho sentir recelo e incluso cierta repulsión. Pero eso era sólo hacía el sistema. Había una cosa clara, él había sido educado de una manera y creía realmente en sus dioses. Pero no se sentía con fuerzas tras aquella traición, de vivir según los preceptos y las normativas solares.

Viktor eligió posiblemente el camino fácil y seguir viviendo del fruto de su imperfección y de sus pecados. Por eso se hallaba en esta isla alejada de los dioses. Continuó observando el amanecer en completo silencio. Después de un rato, una profunda arcada le hizo doblarse sobre sus rodillas y comenzar a vomitar todo lo que había bebido durante aquella noche. Entre barro y su propio vomito, el solar sintió aquel remordimiento de conciencia cómo en otras muchas ocasiones: y comenzó a llorar amargamente.
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