Brynhild

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Re: Brynhild

Mensajepor SpardaStrife » 16 May 2018 16:42

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Practicas

Brynhild acechaba el estratofermo improvisado con el cuchillo en la mano, lo había vestido con ropas, esta vez, algo similares a la de Yabir, incluida esa pipa estúpida con la que no paraba de fumar, y corromper con su olor todo lo que había alrededor. Nadie decía que la practica no podía ser también una manera de liberar la agresividad.

Se mantenía todo el rato a la espalda del muñeco, buscando los puntos ciegos, mantenerse invisible sin ser invisible, los pasos sin ruido con el pie plano, el centro de gravedad bajo, rodillas flexionadas para que el peso del cuerpo no presionase tanto el suelo, el cuchillo oculto por el propio brazo, para que no destellease y diera su posición y movimientos decididos, pero sin prisa, todo tenia su velocidad justa, demasiado rápido, y haría ruido, demasiado lento le daría oportunidades a su victima a darse cuenta de que estaba ahí, acechando, buscando el momento.

Cuando estuvo suficientemente cerca, ataco, un corte profundo en la base de la espalda, suficiente para provocar mucho daño en un solo movimiento, y la herida sangraría, drenando lentamente la fuerza de su oponente, pero eso no era lo que buscaba. Necesitaba dar un golpe tan certero, tan dañino, que mataría a cualquiera en el acto. Volvió otra vez al punto de partida, a unos pasos de su victima inanimada.

Esta vez, proyecto la imagen del viejo en el muñeco, en su mente, ahí estaba, hablando en el idioma que no entendía, y seguramente, en el que la estaba insultando, denigrándola por ser quien era, por no ser la mujer servil que debería ser según su cabeza arrugada... Y vio su cuello, mucha gente se empeñaba en cortar la cabeza para acabar de raíz con muchos problemas ¿Era realmente necesario tal esfuerzo, cuando quizás un corte bien dado en el cuello, podría conseguir lo mismo?

Volvió al punto de partida, esta vez, se arriesgaría, un salto veloz hacia delante, un solo movimiento, que no le diese tiempo a reaccionar. A tratar de luchar por su vida.

Se dio impulso con sus piernas, un salto recto, para llegar lo antes posible a su victima, sin hacer ruido, que no le diese tiempo a reaccionar, sin posibilidad de defensa, y el filo del cuchillo dibujo un arco que pasaba por el cuello imaginario, segando profundamente la carne del cuello, y la sangre derramándose. Habia resistencia, pero solo tenia que situar mejor el filo, no cambiar todo el golpe.

Y ahí estaba, su corte perfecto. Yabir se desplomaba, ni tiempo a sentir dolor, solo caer muerto... Pero claro, la imaginación era una cosa, dado que en la realidad, estaba cortando un palo de escoba, no era la mejor de las practicas. Pero si la suficiente como para hacerse una idea, todavía tenia que mejorar mucho para realizar tal maniobra.

Dejo el cuchillo en su funda, y se sentó en una de las sillas de su cabaña, mirando al muñeco cortado por todos sitios. Algún día, quizás, si se atrevería a hacerlo con la persona real, a fin de cuentas, había muchas cosas que vengar.

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Re: Brynhild

Mensajepor SpardaStrife » 12 Abr 2018 18:14

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Una noche de trabajo.

Bryn andaba con cuidado, aun siendo de noche, en Surlt había algo de actividad, los guardias de aquí a allá, algún perro ladrando furiosamente a la luna, los últimos clientes del prostíbulo volviendo a sus casas o buscando refugio entre unas sabanas y el abrazo de una mujer, alguna chalanita atenta a los heridos nocturnos. No era una ciudadela que se apagaba completamente noche, dejaban sombras para aquellas que pudieran usarlas.

El hombre al que seguía, era un comerciante de Puerto Soldado que llego con un cargamento de especias y telas venidas de lejos, de nariz respingona, ojos de zorro, y algo corpulento, seguramente portearía las mercancías el mismo, el negocio debía irle bien, dado que sus traje, aunque usado, tenia colores vivos, y se abrigaba del frió con la piel de algún animal de pelaje claro, muy claro, ademas, en vez de pasar la noche en la posada. Tenia una gran carreta que podía hacer seguramente de hogar temporal, custodiada por dos hombres de armas de expresión aburrida.

La cerrajera le llevaba observando durante un par de días, tal como llego, el comerciante exclamo delante del mercado de toda la ciudadela, que había traído unas mercancías tan especiales, que cuando las revelase, provocaría tal revuelo que hasta el propio Issaries vendría a examinar su puesto.

Semejante proclamación no dejo indiferente a muchos mercaderes, y no tardo mucho en encontrar un trabajo para que alguien contase con la ventaja de saber de que eran tales mercancías, alguno le pidió robar tales mercancías, incluso le ofrecieron algo mas por la molestia, pero no pensaba rebajarse a robar. No es que fuera una santa, pero había cosas que no le gustaba hacer, y quitarle los bienes a los vivos, no era algo de su agrado.

Con las indicaciones del comerciante que le contrato, no tardo en encontrar la carreta, ciertamente, era una carreta que destacaba, aparte de por lo grande que era, habían detalles aquí y allá, alguna placa de metal, algún espejo, farolillos, una guirnalda de flores de un rojo muy fuerte, todo contribuía a que la carreta no pasase desapercibida a los ojos de cualquiera que dirigiese su mirada incluso fugazmente hacia la carreta. Para también, adornar el vehículo, un guardia que parecía estar recuperando horas de sueño perdidas, dormía algo incomodo encima del tablón que hacia de asiento del conductor. Iba bien armado, una espada ancha, una cota de malla sin oxidar y un capacete sencillo que había visto días mejores.

Brynhild bajo su postura, y comenzó a andar apoyando su peso en el talón del pie y de lado, para evitar algún desliz sobre el suelo que le hiciera perder el equilibrio, ademas de un par de dientes y la dignidad. Subio los escalones con cuidado, a pesar de que era delgada, los tablones crujieron un poco, seguramente, del uso continuado, y que no estaban apoyados en nada mas que la madera a la que estaban clavados. Enfrente suya, la puerta era lo único que se interponía ante una comida caliente, y algún cuarzo mas que hallaría el camino a su cartera.

Otra vez, volvió a asegurarse de que el guardia estuviese por su segundo o tercer sueño, y de que no tuviera mas invitados inesperados.
-No volvere a trabajar con ningun aprovechado cerca...- Pensaba recordando el incidente del trabajo con Yabir, una completa desgracia por no haberse informado de quien mas trabajaba con el viejo. Centrándose de nuevo en la puerta, comprobó que estuviese cerrada, y descubrió el pequeño agujero que hacia de cerradura, no era demasiado elaborada, por lo que podía ver el ojo experto de Brynhild, un pestillo doble, pero sencillo. Introdujo una llave esqueleto, y una de las ganzúas pequeñas, presionando los cierres para hacer creer al mecanismo, que la llave verdadera estaba siendo introducida. Un click agradecido después de un par de movimientos, le indicaron que la puerta se abría para ella.

Abrió lentamente la puerta, y miro el interior de la gran carreta, en un camastro sujetado por cadenas clavadas en la pared, yacía el famoso vendedor, roncando de forma poco exótica y cubierto con una manta de piel que le cubría a el, todo el camastro, y parte del suelo. El resto de la carreta tenia los enseres suficientes para montar un puesto de mercader móvil, ollas y sartenes, así como algo de pedernal para poder vencer al hambre por el camino, víveres, y algo de la mercancía, en forma de telas y frascos, seguramente, elixires o bebedizos que algunos apreciaban debido a que "encendían la pasión" o "devolvían la virilidad", la cerrajera desconocía si esas cosas funcionaban, pero desde luego, muchos vendían tales cosas como si fuera oro. Pero ninguna de esas cosas era tan extraña y valiosa como para hacer que los comerciantes locales se cagaran en sus pantalones.

Al fondo, un caja parcialmente abierta, llamo la atención de Brynhild, un poco de tela sobresalía del interior de la caja, y acercándose en cuclillas, esquivando por los pelos el brazo del comerciante que se abalanzo sobre su cabeza, mientras el comerciante giraba sobre si mismo. Se asomo para ver el contenido de la caja, y sus ojos se abrieron de par en par.

¡JABON Y PURPURA!, ahora entendía el porque, el jabón era algo muy apreciado entre cualquiera de las partes de la sociedad, solo algunos alquimistas lo hacían, y con algo de deshonra para su profesion, asi como el purpura, un tinte muy muy caro, difícil de conseguir, casi tanto como algunas especias, y era un color que muchos relacionaban con la nobleza, en Surlt, no sabría si eso seria de gran valor, pero igualmente, era algo muy valioso.

Sabiendo lo que era, Bryn se dispuso a hacer su salida por la puerta, cuando un crujido de madera bastante sonoro viniendo desde su salida, la paro en seco. Una nueva figura, todavia algo oculta por la noche, miraba también la puerta con una mezcla de curiosidad y atención. No era uno de los guardias, quizas era alguien como ella, que venia a recabar informacion, o de la parte de su oficio que no le gustaba.

Un ladrón.

El hombre se llevo la mano a un hacha colgada en el cinto, atento a que alguien de la competencia estuviese haciendo lo mismo que el. Bryn sonrio hacia el hombre, y le saludo con la mano desde su rincón.

-¡No es nada personal! (Mentira, si lo es.)- El hombre se quedo patidifuso al ver como la competencia parecía saludarle como si nada, y corría hacia el, mientras, el comerciante, con el jaleo del saludo y las zancadas, comenzó a desvelarse gruñendo y medio abriendo los ojos.

Bryn aprovecho el momento para deslizarse entre las piernas del posible ladrón, y este respondió con un hachazo que corto la capucha de la cerrajeara , y magullo la cabeza de la picara, pero sin lograr abrirle la cabeza como seguramente pretendía. El ruido del golpe terminando en la madera, termino de despertar al comerciante, que comenzó a gritar llamando al guardia.

Consiguiendo salir justo a tiempo, Brynhild se hecho a un lado de la carreta, rozando el limite de que el guardia con prisas la viera, y aguardo un poco de tiempo, hasta que escucho los ruidos de golpes, maldiciones y gemidos por alguien que le acababan de hacer tragar los dientes. Algunos guardias al oír los ruidos, también se acercaron a ver que pasaba, y al final, todo se convirtió en un linchamiento. De mientras, la picara se tomo una poción lilacea del cinto, mientras mascullaba maldiciones por la herida que le palpitaba en la cabeza.

Mientras la pocion actuaba, cerrando la herida, uno de los guardias de Surlt que vino a unirse a la fiesta, arrastraba a su competencia, el cual, ahora parecía tener una cara nueva por todos los chichones y moratones. Y que seguramente, tendría un par de malos días... Pero eso no era problema de Bryn, de hecho, mientras volvía a caminar por Surlt, volviendo a ser una habitante mas de la ciudadela. Ya estaba pensando que cuando cobrase, seguramente, compraría algo de ese jabón.

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Re: Brynhild

Mensajepor SpardaStrife » 22 Mar 2018 19:06

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Echando raices

Brynhild resoplaba por el peso de la mochila que se bamboleaba de un lado a otro. El camino a Surlt era bastante duro para hacerlo sola, pero por suerte, su tiempo en Puerto aprendiendo a sobrevivir, a escuchar y a hablar, y sobretodo, a pasar con cuidado por cualquier sitio, le estaba consiguiendo evitar muchos de los peligros que otra gente afrontaba en el camino de las ciudadelas.

Al principio, el puerto no le desagradaba, había mucha gente como ella yendo y viniendo. Con algunas incluso comenzó a hacer buenas migas, como con Tessa, y Lovisa, ambas, mujeres muy capaces en... Casi todo lo que parecían hacer o saber. Pero todo el resto del mundo, no parecía apreciarla mucho, o se mostraban especialmente distantes con ella, algunos, por su oficio, otros, por el mero hecho de ser una mujer libre. O quizás, es que simplemente tenia la lengua muy suelta.

Pero lo que mas le molestaba de todo, era el constante recordatorio de que no era una mujer de armas. Era cierto, su manejo de la espada dejaba bastante que desear (A menos que se tratase de pillar desprevenido a alguien, que en ese caso, si que daba miedo.) ¡Pero eso no la hacia inútil! Tenia otras habilidades, algunas mucho mas difíciles que mover un trozo de metal enorme de un lado a otro.

Por eso, y entre otras cosas, decidido establecerse en Surlt, la gente parecía mas libre de pensamiento, y esperaba que no le recordasen tanto su habilidad con las armas, pero si con sus otros talentos, no era una chica ambiciosa a corto plazo, pero algún día, daría de que hablar, y eso era lo importante.

Que supieran que una mujer capaz habitaba en Surlt. Y que nadie le tocaba las narices.

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Re: Brynhild

Mensajepor SpardaStrife » 10 Mar 2018 01:48

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Nuevo comienzo.

Brunilda se estaba maldiciendo su suerte, apenas había salido de la ciudad, y ya estaba teniendo problemas.

Ya era bastante malo que hubiera tenido que abandonar el barrio porque "sus manos estaban bendecidas por el diablo", y le hubieran acusado de haber robado en todas las casas que pudo. Siempre había sido revoltosa ¿Pero tanto como para ello? No se explicaba que había pasado de un día para otro.

Bueno, quizás el haber mandado a freír espárragos a aquel tipo y luego haberlo encerrado en el establo con el burro, tenia que ver. ¡Pero eso solo había sido una trastada! Se ve que alguien no lo veía así, y no se iba a quedar en el barrio para que la lincharan a ella y a su madre. De hecho, fue ella quien le recomendó que se marchase, y que fuese a algún lugar donde Dios viera que sus dones eran útiles.

No lo dudo dos veces. Su madre era la voz de la razón, y la dejarían en paz por ser curandera, ademas de viuda. ¿Pero a ella? Desde el mismo día que nació no la aceptaron.

Así que cogió las tres cosas que tenia, y con la bendición de su querida madre, salio de la ciudadela como alma que lleva el diablo. Los primeros días, consiguió que le dejaran ir en alguna carreta, pero la suerte se le acabo a dos días de llegar a su destino.

-Maldita sea mi suerte... ¡Otra vez!- Tuvo un encuentro desafortunado con dos ladrones mas bien poco honrados, al principio, conseguía defenderse, lo poco que le había enseñado de esgrima su difunto padre se le había calado en los huesos, pero no era una soldado. Su mejor baza era la maña, y con dos personas mirándola, lo tenia algo difícil.

-¡Cuidado con vuestras partes!- Brunilda grito, los ladrones miraron abajo, y ella levanto tierra con un puntapié algo de tierra, con lo que consiguió ganar un poco de tiempo para correr.

Mientras corría, pensó en todas las plegarias que conocía para el Dios invisible mientras buscaba un sitio donde poder despistar a sus atacantes, así encontró unos matorrales espesos en el camino, por donde prácticamente se zambullo de un salto, y trato de contener el aliento, para no hacer ruido, tumbada en el suelo. Con un poco de suerte, y ayuda divina, quizás disfrutaría de un día mas de vida.

Pero sus atacantes no se mostraron poco atentos, encontraron el arbusto, y una mano rápida con un hacha corto parte del mismo, algo de piel y pelo, y las esperanzas de Brunilda de sobrevivir al día.

-¡Me cago en EL! Toda la maldita vida rezándole y siguiendo lo que dice para que. ¿¡Para acabar violada y asesinada!?- grito de pura desesperación. Los bandidos se miraron el uno al otro, confusos, y uno hizo dio varias vueltas con el dedo sobre su cabeza. Pero eso no evito que empezaran a acercarse casi relamiendo su inminente recompensa.

Brunilda cerro los ojos, y algo salpico su cara.

-Ya esta, me están abriendo como un pescado...Que raro que no due...Espera...-

Entrabrio uno de ojos, y vio a uno de los ladrones con un hacha enorme clavada en el pecho, tirado en el suelo, mientras el otro, estaba siendo abofeteado en la cara por una mujer enorme, de pelo castaño rizado, muchas cicatrices, y una mirada que podría partir la tierra en dos si la centraba, sonriendo mientras algún diente y sangre empezaba a volar de la boca del otro hombre. Giro la cabeza e hizo un amago con la cabeza totalmente casual hacia Brunilda, miro de nuevo al bandido, y estrello su cabeza contra el suelo, que sonó como un huevo al romperse.

-¿Estas bien, niña?- La mujer recogió su hacha, y le tendió la mano a Brunilda.

Brunilda acepto el ofrecimiento nerviosa, a una no le salvaban la vida todos los días. Poco después, al asegurarse de que estaba bien, se presento, su nombre era Eyra, y era una iniciada de Babeester Gor.

Esta le explico su labor, y que hacia Babeester Gor en el mundo por ellas. Brunilda jamas había sido especialmente religiosa, pero ver como la servidora de una diosa a la que no conocía, fue la que apareció, le dio que pensar. Y decidida, le pregunto durante lo que compartieron de vieja quien era ella, y que hacia.

Al final, cuando se separaron, Brunilda ya no era mas, había decidido ser una persona alejada de ese dios que no existe, y ese modo de vida tan cerrado. Puede que no fuese la persona mas indicada para seguir a Babeester Gor, pero eso no quería decir que no adoptase sus ideas a su modo...

Asi, quien llego a la isla de los grifos, no fue Brunilda.

Fue Brynhild. Este era el comienzo de su nueva vida.

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Brynhild

Mensajepor SpardaStrife » 03 Mar 2018 02:09

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Nombre conocido: Brynhild
Raza: Humana
Sexo:Mujer
Edad: 19
Oficio aparente:¿Superviviente?

Brynhild es una mujer de complexion delgada, quizas algo alta para los estandares habituales, suele llevar su pelo castaño recogido en un moño con un lazo purpura algo desgastado, su cara esta salpicada de pecas, y alguna marca de haber pasado el sarampion. Tiene una mirada despierta, aunque algo burlona.

Sobresaliendo de su espalda, tiene una mochila donde cuelgan varios enseres basicos de supervivencia, asi como en el cinto, una espada corta y una daga que ha visto mejores dias.
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